Variante: De casta le viene al galgo el ser rabilargo.
Un diablo bien vestido, por un ángel es tenido.
Las armas, el Diablo las carga.
Quien anda deprisa es el que tropieza.
El consejo a posteriori es como la lluvia tras la cosecha
Ayudar al pobre es caridad; ayudar al rico, adular.
Tras buen soplo, buen sorbo.
Como vinagre a los dientes y humo a los ojos es el perezoso para quienes lo emplean.
Partí una, partí dos, partí tres..., salieron vanas. Las palabras de los hombres son como las avellanas.
Por los Santos, siembra trigo y siembra cardo.
A la fortuna, por los cuernos.
Tu montón y mi montón, cuanto más separados, mejor.
Para muestra basta un botón.
Reniego de casa que a zapato nuevo dicen buena prohaga.
Rey en mi casa soy, y a donde no me llaman, no voy.
¿Quién con una luz se pierde?
Sube la escalera como viejo, y llegarás como joven.
Mujeres y avellana, muchas salen vanas.
A dos palabras tres porradas.
Dios pocas veces quiere obrar, sino cooperar.
A río crecido, sentarse en la orilla.
Pájaros de un mismo plumaje vuelan juntos.
La fortuna, a los necios ama y a los sabios desama.
El que da pan a perro ajeno, pierde el pan, pierde el perro.
El que no coge consejeros no llega a viejo.
Quien se vuelve dulce miel, las moscas dan cuenta de él.
Quien te hace fiestas que no te suele hacer, o te quiere engañar, o te hará menester.
A quien mucho se apresura, más el trabajo le dura.
Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa.
Pan, que en la boda de un cojo lo dan, pero no a todos los que van.
La suerte es loca y a todos nos toca.
Si te hace caricias el que no te las acostumbra a hacer, o te quiere engañar o te ha menester.
De un hombrecillo iracundo se ríe todo el mundo.
Ni perro sin pulgas, ni pueblo sin putas.
Al pobre le faltan muchas cosas; al avaro, todas.
El dormir es el hermano menor de la muerte.
Cada uno se rasca donde le pica.
El pecado te acusa.
Quien a solas se aconseja, a solas se remesa.
Los hombres envejecen cuando sus lamentos reemplazan a sus sueños.
Más vale prevenir que tener que lamentar.
De lo que no sabes, no hables.
Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre.
Buena romería haz, quien a su casa pone en paz.
Dios encuentra un ramo bajo para el pájaro que no puede volar
Amor de mujer y halago de can, no duran si no les dan.
Si tu dicha callaras, tu vecino no te envidiara.
Rey sin consejo, pierde lo suyo y no gana lo ajeno.
Un ángel para prestar y un diablo para cobrar.