Que uno fume y otro escupa, no es cosa justa.
Trabajar es virtud; pero trabaja tú.
No se hace la boda con hongos, sino con buenos dineros redondos.
El derecho de los pobres no es más que llanto
A buey viejo, pasto tierno.
Más sordos y cegatones, quienes no aceptan razones.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
Ni amigo reconciliado ni cordero dos veces asado.
Otra cosa es con guitarra
Aquí hay mucho cacique y poco indio.
El que no cojea, renquea.
Si clamares a la inteligencia, Y a la prudencia dieres tu voz; Si como a la plata la buscares, Y la escudriñares como a tesoros, Entonces entenderás el temor de Jehová, Y hallarás el conocimiento de Dios. Proverbios 2:3-4-5
¿Adónde vas Vicente? Adonde va la gente.
Llena o vacía, casa que sea mía.
Hombre sin vicio ninguno, escondido tendrá alguno.
De cuentos suele irse a chismes.
Fue sin querer...queriendo.
Cuanto más cerca estamos sentados, más regañamos.
El que no tiene con quien, con su mujer se acuesta.
La paciencia no está entre los jovenes.
Si te queda el saco.
A quien vive pobre por morir rico, llámale borrico.
El que paga manda y el que no se aguanta.
De casa en que amanece tarde, Dios nos guarde.
En casa de Amanda, ella es la que manda.
Los tontos, si callan, lo parecen menos.
La envidia acorta la vida.
Al mal pagador más vale darle que prestarle.
El que se casa con una mujer guapa, hasta los cuarenta años el miedo no se le escapa.
¡Ay de la casa donde no se hila!.
Lo que sea que suene.
Cargos son cargas.
Después de un gustazo, un trancazo.
Tres cosas echan de su casa al hombre: el humo, la gotera y la mujer vocinglera.
Hay hombres que no beben, porque ser indiscretos temen.
El que bien reparte, se lleva la mejor parte.
Juntando los bienes con los males, resultan todos los años iguales.
Manjares y buenos vinos, no son para los cochinos.
A quien presta nada le resta.
Afanar y no ganar, doy al diablo tal afanar.
Si te sobra el tiempo de joven, de viejo se te esconde.
Alaba solo a Dios, critícate sólo a ti mismo.
Cuando las barbas del vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar.
La buena mujer, con sus manos edifica su casa.
A quien no se lo merece, la virgen se le aparece.
Unos visten el altar, para que otros digan la misa.
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
Más haces callando que gritando.
Gente castellana, gente sana.
Haz todo lo que puedas, lo demás déjaselo al destino.