Se te cayó e cassette
El ama brava, es llave de su casa.
En Marzo los almendros en flor y los mozos en amor.
Agua coge con harnero, quien se cree de ligero.
A cada uno le huele bien el pedo de su culo.
Limosnero y con garrote.
El trabajo no mata a nadie.
Peixe con ollos, á caixa. Pez con ojos, a la caja.
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
El piadoso cielo socorre en las mayores necesidades.
A una bella muchacha nunca le falta enamorado.
El que apura su vida, apura su muerte.
El que no quiera polvo, que no salga a la era.
El buey solo bien se lame.
Otoño entrante, uvas abundantes.
Contestación sin pregunta, algo barrunta.
La ley es como los perros: que solo muerde a los de ruana.
A nadie le duele la cabeza cuando consuela a otro.
El perro que raspa,no muerde.
Aunque me eches losperros al rabo, me lleve el demonio si dejo el nabo.
Quien acomete vence.
El árbol con fronda amiga, buena sombra nos prodiga.
No es pobre el que poco tiene, sino el que quiere.
En pelea de garañones, pierden siempre los patrones.
A los treinta doncellez, muy rara vez.
Buen amigo y compañero es el que no nos pide dinero.
La vida es un juego.
Ni reír donde lloran, ni llorar donde ríen.
Llegar y pegar, Matías, no es para todos los días.
Como es el trabajo, así es la recompensa.
Con un carro y un borrico, el hombre se hace rico.
Las palabras conmueven, pero el ejemplo convence y arrastra.
La prisa se tropieza en sus propios pies.
Un hombre bien educado, sabio y valiente es el fin hacia el que tiende la naturaleza
Si te molesta que te mientan, no preguntes.
Hombre anciano, juicio sano.
Por uno que no es bueno, padece un pueblo entero.
Como canta el abad responde el monaguillo.
Domingo, domingo, día de pingo.
Fruta de huerta ajena, es sobre todas buena.
Para cerdos, buenas son bellotas.
El tabaco, el vino y la mujer, al hombre echan a perder.
Cuando el abad lame el cuchillo, malo para el monaguillo.
Bonete y almete hacen casas de copete.
Dentro del cielo tú forjas tu designio. Lo decretarás: ¿acaso te hastíes y aquí nos escondas tu fama y tu gloria en la tierra? ¿Qué es lo que decretas?
Ni ausente sin culpa ni presente sin disculpa.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
Harto es bobo quien se mete en la boca del lobo.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
De los muertos no se hable sino bien.