A la fuerza ahorcan.
Harto desatina quien a los sesenta años no adivina.
Récipes de médicos, opiniones de abogados, sandeces de mujeres y etcéteras de escribanos, son cuatro cosas que doy al diablo.
Dale, si le das, que me llamen en casa.
Garbanzos y judías, hacen buena compañía.
No desprecies a quien poco es, que algún días mucho podrá ser.
Adonde no te llaman, no vayas.
Quien se venga encontrará la venganza de los dioses
No le pido a Dios que me dé, sino que me ponga donde hay.
Quien cuando puede, no quiere; cuando quiere, no puede.
Quién no gusta del vino, de Dios espere el castigo.
El que no tiene nada que decir, suele hablar de más.
A la mujer y al galgo, a la vejez les aguardo.
Toro y gallo, y trucha y barbo, todo en Mayo.
Como no soy río, atrás me vuelvo.
Estudiante memorista, pozo a simple vista.
El que trabajando se hizo rico, vivió pobre y murió rico.
El que se va no hace falta.
Tanto tienes, cuánto vales.
Cabrito, ganso y lechón, de la mano al asador.
El hombre después que le roban, pone candado.
Hace mal quien lo secundario hace principal.
Dinero, ¿a dónde vas?, a donde hay más.
El que busca halla, y a veces, lo que no pensaba.
Guarniciones y crin dan venta al rocín.
Se coge antes a un mentiroso que a un cojo.
Lo mal adquirido, se va como ha venido.
De amores el primero, de lunas las de enero.
Tiene más dientes que una pelea de perros
Yo me quejaba que no tenía zapatos, hasta que me encontré a alguien que no tenía pies.
La cortesía exige reciprocidad.
Intimidad, con ninguno; trato, con todo el mundo.
El que presta no mejora.
El que presume de honrado, presume de desgraciado.
Boca con boca se desboca.
Mi secreto, en mi pecho.
Del árbol caído, todos hacen su asiento.
Pregunta al hombre con experiencia, no al hombre con estudios.
El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.
De pico, todos somos ricos.
Al que se hace de miel, las moscas se lo comen.
No enturbies aguas que hayas de beber.
El que nada debe nada teme.
Ofrecer el oro y el moro.
A quien mal vive, su miedo le sigue.
Lo que los ojos no ven, el corazón no lo desea.
Si vives de fiado, vives señalado.
Hombre refranero, maricón o pilonero.
Zanahorias pequeñas trae la huerta ahora que el hortelano esperaba de arroba.
Cuida la tienda y ella te cuidara a ti.