No hay que pensar que porque los sapos brincan son de hule.
Aquel a quien amamos no tiene defectos; si le odiáramos, carecería de virtudes.
Agua de sierra, y sombra de piedra.
La tierra atrae tanto que los viejos caminan encorvados.
Amor que no es osado, amor poco estimado.
A viña vieja, amo nuevo.
El hombre reina y la mujer gobierna.
A mi prójimo quiero pero a mí el primero.
Beso, queso y vino espeso.
Para que el chico se haga pillo, meterlo de monaguillo.
El que se viere solo y desfavorecido, aconséjese con los refranes antiguos.
Gota a gota se forma el río.
Zapateador que bien zapatea, bien se menea.
Quien carece de talento, echa siempre el mismo cuento.
Calumnia, que algo queda.
Aprovecha el tiempo, que vale cielo.
A nadie le hace mal el vino si se bebe con tino.
Más vale tarde que nunca.
En otoño, pan de ayer, vino de antaño y caldito a diario.
Dios habla una lengua extranjera.
En una fina no deben faltar un viejo y un burro, pero que el viejo no sea tan burro, ni el burro tan viejo.
No me abra los ojos que no le voy a echar gotas.
Ni hables como doliente, ni vivas entre vil gente.
Una vez al año, y ésa con daño.
A causa perdida, mucha palabrería.
Una persona supero proteccionista tien infortunios (tener cuidado excedente invita desgracias).
Huir por vileza es vergüenza, evitar un peligro es prudencia.
En casa del bueno, el ruin tras el fuego.
Sopas y morder, no puede ser.
Cuando el río suena es porque piedras trae
Mujeres y almendras, las que no suenan.
Vicio es callar cuando se debe hablar.
A osadas, que quien lo dijo no mintió.
Cuanto más amigos más cuentas.
Cuando hay sospechas, haya cautela.
Un arma es un enemigo para su dueño.
Sol madrugador y hombre callejero, no los quiero.
Cada cual hasta la muerte, tiene que afrontar su suerte.
El agua cuesta arriba dura poco, y menos el amor de niño y loco.
No hay cuna que más apriete que la del mismo palo.
Nadie se baña dos veces en el mismo río, pues siempre es otro río y otra persona.
Se dice el pecado, pero no el pecador.
El aburrimiento lo padecen aquellos que no han vivido nada o han vivido demasiado
El que coge el mal por su mano, que vaya al infierno a quejarse.
El que pestañea pierde.
Ratones, arriba, que no todo lo blanco es harina.
El que es buen pagador es señor de la bolsa de otro.
Caras vemos, corazones no sabemos.
La mujer en el hogar es reina a la que hay que amar.
Hablara yo para mañana.