Hacienda en dos aldeas, pan en dos talegas.
La mujer hilando, y el hombre, cavando.
Bueno es el mal que fue ocasión del bien.
Al bobo, múdale el juego.
Es virtud el trabajar, como también el guardar.
Amor de puta y convite de mesonero, siempre cuesta dinero.
En casa del doliente quémase la casa y no se siente.
Irse a chitos.
El dinero procura amigos, pero no aquellos que desearías.
Dar carne al lobo.
A falta de caballos, que troten los asnos.
Jeremías llora sus penas y no las mías.
Un aumento de caudal nunca viene mal.
Septiembre muy mojado, mucho mosto pero aguado.
Quien va sin apuro, camina seguro.
Quien compra lo que no debe, vende lo que duele.
Hazlo bien para que no tengas que hacerlo dos veces.
Mira la peseta y tira el duro.
El asno no quiere espuela, sino vara con aguijón que le duela.
Cuando tú vas, yo vuelvo.
Mucho escuchar y poco hablar buena fama te han de dar.
La primera vez que me engañes, será culpa tuya; la segunda vez, la culpa será mía.
Desvélate por saber y trabaja por tener.
Halagos a la casada pronto la hacen más mala.
La fortuna es madrina de los necios.
Ofrecer el oro y el moro.
A casa de tu tía, más no cada día.
Dime con quién andas y si está buena me la mandas.
Cuando Dios da la harina, el diablo se lleva la quilma.
El que no se consuela es por que no quiere.
Aunque la traición place, el traidor se aborrece.
Al desdichado, poco le vale ser esforzado.
Quien en Dios confía, será feliz algún día.
De quien te habla y no te mira mientras haces alguna cosa espérate la traición.
Zapatitos de charol ni para el agua ni para el sol.
Detrás de la leche nada eches.
Haragán y gorrón, parecen dos cosas y una son.
Más ordinario que un sicario en un burro.
Hay desgracias con suerte.
Todo lo hace bien el hombre de bien.
Buey viejo no pisa mata, y si la pisa no la maltrata.
La risa se oye a mayor distancia que el llanto.
Al hombre honrado, todo lo cuesta caro.
Ni a un sordomudo completo, debes confiar tu secreto.
Ingrato, el volver mal por bien tiene por trato.
Quien escucha lo que no debe oye lo que no quiere.
Todo hombre tiene su manía.
Ponte al sol y harás sombra.
El que la hace riendo, la paga llorando.
Variante: El vino demasiado, ni guarda secreto, ni cumple palabra.