No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes, pero tampoco sabes lo que te has estado perdiendo hasta que lo encuentras.
Está por encima de sus enemigos el que desprecia sus agravios.
El huésped y el pez, a los tres días hieden.
La zorra muda de pelo, pero de costumbre no.
Antes te quedes manco, que eches una firma en blanco.
Dios tiene una caña muy larga que a todas partes alcanza.
El primer deber del amor es escuchar.
Comparte la carga y ésta será más ligera.
Secreto bien guardado, pliego lacrado y sellado.
De la vaca flaca, la lengua y la pata.
Chofer que mucho acelera, se rompe la calavera.
Mandan al gato, y el gato manda a su rabo.
De solo aire no vive nadie.
Si eres oveja, te comen los lobos.
El necio se divierte con su mala conducta, pero el sabio se recrea con la sabiduría.
Habla bien de alguien y te hará quedar mal.
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
Al que no quiera taza, taza y media.
Antes encontrarás burro con cuernos que amigo perfecto.
Bien sabe el picar, por el gusto de arrascar.
De pies a cabeza.
Más crudo lo come el lobo, y bien le presta.
De oveja negra, borrego blanco.
Bien vengas, mal, si vienes solo.
El que vive prevenido, nunca sufre decepciones.
Al descalabrado nunca le falta un trapo, que roto, que sano.
A la ruin oveja la lana le pesa, y al ruin pastor el cayado y el zurrón.
Dame rojura y te daré hermosura.
Mientras el tímido reflexiona, el valiente va, triunfa y vuelve.
Quien gasta todo lo que gana, nunca engorda la marrana.
Agua tibia, media vida.
A todo coche, le llega su sábado.
Hace la misma falta aquí que los perros en misa.
Rey en mi casa soy, y a donde no me llaman, no voy.
Poda tarde y siembra temprano, si errares un año acertarás cuatro.
Hablando, hablando, la ocasión se va pasando.
Aguja calumbrienta, no estarás en mi herramienta.
Fruta prohibida, más apetecida.
Prefiero burro que me cargue y no caballo que me tumbe.
Hablar, no cuando puedas, sino cuando debas.
Aceite y vino, bálsamo divino.
A quien mal vive, su miedo le sigue.
En Marzo tira el pastor el zarzo.
Cruz y raya, para que me vaya.
Me agarro hasta de un clavo ardiendo.
El que nada duda, nada sabe.
El que tiene una alta meta, suela cambiar de chaqueta.
Al hombre listo y tunante, no hay quien le eche el pie delante.
El que de cuando en cuando ayuna, su salud asegura.
Lo que se deja al tiempo es del tiempo