Aguardiente, en tienda; y vino en taberna.
Si quieres saber quien es Periquillo, dale un destinillo.
Mujeres y Palomas, aunque salgan con gemidos, vuelven a sus nidos.
Amigo, no de mí, sino de lo mío, lléveselo el río.
Habla poco, anda grave y parecerá que sabes.
Dos andares tiene el dinero: viene despacio y se va ligero.
Dios no se queda con nada de nadie.
El mozo perezoso, por no dar un paso da ocho.
Quizás nunca escucharas las cosas que quieres oir de la persona que quisieras que las dijera, pero no seas tan sordo para no oirlas de la persona que te las dice desde su corazon.
A buenas horas, mangas verdes
El que se quemo con leche hasta las cuajadas sopla.
Gentes hay de mucho tono, que producen Solo abono.
Palabras sin obras, barato se venden.
El que ríe el último, ríe dos veces.
El gorrino y la mujer, acertar y no escoger.
El que al pedir abusa, a cambio recibe una excusa.
Cuando joven, de ilusiones; cuando viejo, de recuerdos.
A quien te da el capón, dale la pierna y el talón.
El que dice lo que no debe, oye lo que no quiere.
¡Cuánto y cuánto chiquillo, para cazar un grillo!.
Jugué con quien no sabía y me llevó cuanto tenía.
La vida es grata, a quien bien la acata.
Como vives, juzgas.
Cruz a su ermita y el cura a su misita.
Quien no enseña a su hijo un arte útil, le enseña a robar.
La gente agradecida es gente bien nacida.
Dar el consejo y el vencejo.
Mi marido es tamborilero; Dios me lo dio y así lo quiero.
Diez años la seguía y ella no lo sabía.
Flor sin olor, le falta lo mejor.
Para amigo, cualquiera; para enemigo, quien quiera.
Hombre osado, bien afortunado.
Manos besa el hombre, que querría ver cortadas.
Al amigo con su vicio.
Hablar hasta por los codos.
No hay dicha, sino diligencia.
A la bestia cargada el sobornal la mata.
El hilo siempre se corta por lo más delgado.
Cacarear y no poner huevos, cada día lo vemos.
Es ilusión fementida, un mundo a nuestra medida.
Martes, ni te cases ni te embarques, ni de tu familia te apartes.
Viva y deje vivir, por favor, no moleste.
Perro que come huevos, ni quemandole el hocico.
No desees a la mujer del prójimo...date el gusto.
A cordero extraño, no agasajes en tu rebaño.
Quien dice mal de la pera, ése la lleva.
A la boda del herrero, cada cual con su dineo.
A quien reparte sus bienes antes de la muerte, agarra una estaca y pégale en la cabeza.
Agua de marzo, pero que la mancha en el sayo.
El Rey reina, más no gobierna.