La botica abierta y el boticario en la puerta.
Las bendiciones nunca vienen en pares, y los infortunios nunca vienen solos.
Fiambre y fiado, saben bien, pero hacen daño.
No falta de que reirse.
Donde hay duda hay libertad.
Bueno de asar, duro de pelar.
Llanero no bebe caldo ni pregunta por camino.
Mujer que se queja, marido que peca
No seas amigo de los necios.
Reírse de la vida para que la vida no se ría de uno.
Ama y guarda.
El mayor gusto, el vengar; la mayor gloria, el perdonar.
Al acebuche no hay quien le luche.
A cualquier dolor, paciencia es lo mejor.
El que no encuentra amigos, por algo será, yo digo.
No hay mandado como el que hace el mismo amo.
Si sale con barbas, San Antón y si no, la Purísima Concepción.
Tiempos pasados fueron mejores.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
Tengo el pie al Herrera, y veremos del pie que cojeamos.
El amor refresca como el rocío
Adiós, Blas y que Dios te lo pague, ya te vas.
No hay tan buen compañero como el dinero.
Muchos nacimientos significan muchos entierros.
Vivir prevenidos, es de buen sentido.
Casa en canto, y viña en pago.
El burro hablando de olotes.
Cuando el muerto encuentra quien lo cargue se hace el pesado.
A cada puerta, su dueña.
La fortuna es madrina de los necios.
Dios castiga, pero no ha palo.
Nunca segundas partes fueron buenas.
Solo el más necio no aprende lo que los necios enseñan.
Juntando los bienes con los males, resultan todos los años iguales.
Para el bien, de peña; para el mal, de cera.
Riñen los pastores, y se descubren los quesos.
Comprar al pobre, vender al rico.
Dad al diablo la puerta que con cualquier llave está abierta.
La mujer rogada y la olla reposada.
A poco pan, tomar primero.
No ser escaparate de nadie.
La casa que no la visita el sol, la visita el doctor.
Más ordinario que un sapo en un acuario.
Dar antes que amagar.
Paja al pajar y barberos a rapar.
El danzante tiene cuatro chiquitillos y todos son danzantillos.
Dios da frío según la ropa.
A la moza mala, la campana la llama, que a la buena, en casa la halla.
Guárdate del enemigo que llevas en ti y contigo.
A fuerza de duros caen los más fuertes muros.