Quien yerra y se enmienda, a Dios se encomienda.
Dale lo suyo al tiempo, pero sin perder el tiempo.
Entre dos muelas cordales nunca metas tus pulgares.
El que bien te quiere no te engaña.
De lo que por sutil se quiebra, no hagas hebra.
Amor no mira linaje, ni fe, ni pleito, ni homenaje.
Cachicamo diciéndole a morrocoy conchúo
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
El amor hace iguales a los que no lo son.
Dos capitanes hunden la nave.
Boda y mortaja, del cielo baja.
Las paredes oyen.
Niebla en verano, norte en la mano.
Más tiran un par de buenas tetas que una pareja de bueyes.
No acortes el paso, no aflojes ni desmayes.
A mala suerte, envidia fuerte.
El jabón es para el cuerpo lo que las lágrimas para el alma.
Hechos son amores y no buenas razones.
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
Febrero el corto, el pan de todos.
En viernes ni en martes, ni tu casa mudes, ni tu hija cases, ni tu viña podes, ni tu ropa tajes.
Recuérdalo bien Mamerto, todo pirata no es tuerto.
Hombre precavido, sabe el horario del marido.
Al galán y la dama, el diablo los inflama, y la ocasión le hace la cama.
Llevar fuego en una mano y agua en la otra
Enero caliente, el diablo trae en el vientre.
Mujeres en visita, luego sueltan la maldita.
Más ordinario que un cementerio con columpios.
Tú que querías y yo que tenía ganas, sucedió lo que el diablo deseaba.
Muchas personas son como los relojes: indican una hora y tocan otra.
El amigo ausente, como si fuese presente. Has de estimarlo y tenerlo en memoria.
Para regalo de boda, manda lo que en tu casa estorba.
Riquezas con sobresaltos, miserias las llamo.
Los hijos heredan las culpas de los padres
Los niños, ni ocultan mentiras, ni callan verdades.
De pico, todos somos ricos.
Con los curas a oscuras nunca te quedes, que aunque llevan refajos no son mujeres.
El que parte y comparte, se queda con la mejor parte.
A la ruin oveja la lana le pesa, y al ruin pastor el cayado y el zurrón.
Quien con pícaros se amaña, es de la misma calaña.
A la sombra de los buenos, viven los malos.
El fraile predicaba que no debía hurtar y él tenía en el cepillo el ánsar.
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
Comamos y bebamos que mañana moriremos.
No necesito niguas para ser tishudo.
Marido celoso, viejo mañoso.
Casa compuesta, caja en la puerta.
Mano lavada, salud bien guardada.
Dar carne al lobo.
¿De dónde eres, hombre?. De la aldea de mi mujer.