El que a cuchillo mata a cuchillo muere.
El perro del hortelano, que ni come las berzas ni las deja comer al amo.
Amor de madre, que todo lo demás es aire.
Hacer caldo gordo a escribas y fariseos.
Muchos pocos hacen un mucho.
Hombre de espíritu enclenque, donde nace allí muere.
En toda casa hay muchas mudanzas.
Nunca vi mayor afán, que muchos hijos y poco pan.
La hija a quien la pidiere, el hijo se mirará a quién se dará.
El asno del gitano, en viendo el palo alarga el paso.
El hombre en la plaza, la mujer en la casa.
No hay sábado sin sol, ni mocita sin amor, ni viejo sin dolor.
Dios da mocos al que no tiene pañuelo.
A mamar, todos nacen sabiendo.
Pueblo chico infierno grande.
¿Tienes té y vino? Tus amigos serán numerosos
Domingo de Ramos, el que no estrena no tiene manos.
De mi maíz ni un grano.
Del mismo santo, siempre oirás los mismos milagros.
Dios perdona a quien su culpa llora.
Leña de romero y pan de panadera, la bordonería entera.
Hijo de gato caza ratón.
De mí y de todos te burlarás, pero de Dios no escaparás.
La mujer y la gallina, pequeñina.
A tal amo tal criado.
Pájaros de otoño, gordos como tordos.
Pan, uvas y queso; saben a beso.
Las obras, con las sobras.
En enero, el buey y el varon, hacen riñón.
Es amigo, o enemigo, o mal criado, quien sube sin llamar desde abajo.
Unos tener tanto y otros tan poco, propio es de este mundo loco.
Buena cara dice buen alma.
Dios aflige a los que bien quiere.
Un amigo es como una fuente de agua durante un viaje largo.
Arma de Dios es Cristo.
Antes miente la madre al hijo que el hielo el granizo.
El ruin muere en su tierra; el hazañoso lejos de ella.
Ni en pelea de perros te he visto
Odia el pecado y compadece al pecador.
No hay viejo sin dolor.
Cada loco con su tema.
A chico mal, gran trapo.
Más vale un "toma" que dos "te daré".
La Ley del Talión, ojo por ojo y diente por diente.
Ayunar, o comer truchas.
Bastante colabora quien no entorpece.
Enero mes torrendero.
Vamos arando dijo la mosca sentada arriba de los cachos del buey.
La oveja separada de su grupo es capturada por el lobo.
El amigo se preocupa de tu cabeza, el enemigo de tus pies