Hoy por ti, mañana por mí
Romero ahíto saca zatico.
Padre diestro, el mejor maestro.
Seso tiene de borrico quien vive pobre por morir rico.
Moza casada con un viejo, mal parejo; mozo casado con una vieja, mala pareja.
Invierno buen tiempo para el herrero, el panadero y el chocolatero.
Cada uno en su casa es rey.
Caza, guerra y amores, por un placer mil dolores.
Yo dueña y vos doncella, ¿quién barrerá la casa?.
Por San Pedro, cada pastor con su rebañuelo.
Cornudo sois, marido; mujer, ¿quién te lo dijo?.
Puerco que no grita cuchillo con el.
Para pelear se necesitan dos.
Más vale bien amigada que mal casada.
Médicos y abogados, Dios nos libre del más afamado.
Las suegras son como las yucas, buenas pero enterradas.
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
Consejos ciertos, los que a los vivos dan los muertos.
Tontos y locos, nunca fueron pocos.
Del jefe y del perro viejo, mejor cuanto más lejos.
Lecho y pan tener seguros, aún cuando sean algo duros.
Vale más tomar agua con un amigo que néctar con un enemigo
Hay más santos que nichos.
Contigo duerme y contigo come quien te los pone.
Señores lo dan y siervos lo lloran.
Hay hombres como el dado: que se están de cualquier lado.
Reyes y mujeres no agradecen.
Nochecitas alegres; mañanitas tristes.
Aquí no más mis chicharrones truenan.
Quien bien hace a su enemigo, a Dios tendrá por amigo.
A tres azadonadas, sacar agua.
Vino, amigo y aceite, cuanto más antiguo más ferviente.
El padre desvergonzado, hace al hijo mal hablado.
Palabra de boca, piedra de honda.
A la mujer muy casera, el marido bien la quiera.
Cuando un ruin se va, dos vienen en su lugar.
Un hombre enamorado ha nacido por segunda vez
Quién más te quiere, te hará llorar.
En San Nicolás de los vinos agudos, de treinta vecinos veintinueve cornudos.
De hombres bien nacidos es ser agradecidos.
Favor ofrecido, compromiso contraído.
Salud para mí, trabajo para mi marido.
Albarcas, borona y mujer, cerca de casa están bien.
Tres cosas echan de su casa al hombre: el humo, la gotera y la mujer vocinglera.
No penetres demasiado hondo en el corazón de un amigo, no fuese caso que encontrases en él el egoísmo.
A la mujer y a la mula, vara dura.
Para torear y casarse hay que arrimarse.
En casa del gaitero, todos son danzantes.
Intimidad, con ninguno; trato, con todo el mundo.
Barájamela más despacio.