Lluvia y sol, casamiento de vieja.
Es que los dos cojeamos del mismo pie.
A fullería, cordobesías.
Chico de plaza, chico de mala raza.
El mísero y mendigo pruebe con todos y luego con el amigo
Hablo de la gente de nuevo cuño.
Lo que te dice el espejo no te lo dice tu hermana carnal.
Dijo el jamón al vino: aquí te espero, buen amigo.
Estudiante y diablo, una misma casa con dos bocados.
De hombres es errar y de bestias porfiar.
Vergüenza y virgo perdidos, por siempre idos.
Unos mueren para que otros hereden.
El diablo, harto de carne, se metió a fraile.
Dios los cría y el diablo los junta.
La viña y el potro, criélos otro.
Para conservar amistad, pared en medio.
Callen barbas y hablen cartas.
Tal hay que se quiebra los dos ojos porque su enemigo se quiebre uno.
Madre quiero ser, e hijos tener.
Boda y cofradía, no es para cada día.
Dios los cría y ellos solos se juntan.
Donde nada nos deben, buenos son cinco dineros.
Hijo de pobre y ternero de rico, no mueren.
A mi prójimo quiero pero a mí el primero.
Con ayuda del vecino, mató mi padre un cochino.
Buen hondero el que mete dos piedras por un mismo agujero.
La unión hace fuerza.
El hijo borde y la mula cada día se mudan.
Castígame mi madre, y yo trómposelas.
De padre carpintero, hijo zoquete.
Ovejas de una puta, carneros de un ladrón, bien haya quien os guarda, mal haya cuyo sois.
No hay mejor herencia, que trabajo y diligencia.
Amistad entre desiguales, poco dura y menos vale.
Dad al diablo el amigo que deja la paja y se lleva el trigo.
Más daña un mal enemigo que aprovecha un buen amigo.
Quien lo hereda no lo hurta.
El puerco y el noble, por la casta se conocen.
Juntársele a alguien el cielo con la tierra.
El amor es carne para el mancebo y hueso para el viejo.
Marido, comprad vino; que no lino.
Lengua del mal amigo más corta que cuchillo.
Entre marido y mujer, nadie se debe meter.
Abejas y ovejas, en sus dehesas.
En casa de tu enemigo, la mujer ten por amigo.
La hija paridera, y la madre, cobertera.
Suegra y nuera, perro y gato, no comen en el mismo plato.
Hacienda en dos aldeas, pan en dos talegas.
Dichosos mis bienes, que remedian mis males.
Industria, riqueza, ocio y pobreza, una familia entera.
Ni fíes de hombre cejunto, ni tengas miedo a un difunto.