Intimidades, solo en las mocedades.
Ni amigo burgalés, ni cuchillo cordobés.
Jóvenes y viejos, todos necesitamos consejos.
En casa del herrero, nunca falta un palo.
La mujer y la gallina, hasta casa de la vecina.
Ve con tu amigo hasta las puertas del infierno. Pero no entres
De casas y de potros que lo hagan otros.
Leal El amigo, al bien y al mal se para.
Cada cosa a su tiempo, los nabos en Adviento y las cerezas en habiendo.
Muchas veces los amos son los mayores sirvientes en la casa.
Amistad quebrada, siempre mal lanada.
Hermosura de hembra, mil desazones siembra.
En casa del alboguero, todos son albogueros.
No te mofes de los viejos, que de ellos no estamos lejos.
Como las monjas de mi lugar: ni papel romper ni cuerda tirar.
Los hijos de mis hijas, nietos de mi corazón; los hijos de mis hijos, no se si son o no son.
Maldición, y pulgón, y potra, y sabañón, en tal compañón.
Muchas manos al pucherón, pronto se Llega al hondón.
Ocasión y naipes, a todos hacen iguales.
Amigo que no da pan y cuchillo que no corta, aunque se pierda no importa.
Ya has contado las hazañas de tus abuelos; cuenta ahora las tuyas, y nos reiremos.
El ojo de un amigo es un buen espejo.
¡Qué buenas sois mis vecinas!, pero me faltan tres gallinas.
Para preservar un amigo tres cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y asistirlo cuando lo necesite.
Sin padrino no hay bautizo.
Boca de verdades, cien enemistades.
Dios no desampara a sus hijos.
Haragán y gorrón, parecen dos cosas y una son.
En chica casa y en largo camino se conoce al amigo.
A este son, comen los del ron, ron.
Un abismo llama a otro y un pecado a otro pecado.
Los más completos varones, se amarran los pantalones.
El criado, el gallo y el amo: un año; si es bueno: dos; ya tres: ¡os!.
Yo a vos por honrar, vos a mí por encornudar.
Al amigo con su vicio.
Más lo quiero para mis dientes que para mis parientes.
Las hijas son las madres en otros cuerpos más jóvenes.
Quien hizo una...hace dos
Los amigos, el aceite y el vino deben ser viejos
Buena romería haz, quien a su casa pone en paz.
A los bienes y a los males, la muerte los hace iguales.
Mal me quieren mis comadres porque digo las verdades.
Amores nuevos olvidan los viejos.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
Ni higos sin vino, ni pucheros sin tocino.
Quien a dos amos sirve, siempre termina mal.
El flojo y el mendigo, caminan dos veces el mismo camino.
Junta de cuatro, junta del diablo.
Dos testigos matan a un hombre.
A padre avaro, hijo pródigo.