Dar gusto da gusto.
Ve tu camino para no tropezar.
Quien mete la mano, lo pica el gusano.
La puta de Toro y la trucha del Duero.
El amor del cobarde hace hombre para alarde.
Nota: también atribuida a Arthur Rubinstein
Beber, para comer; y aún eso, sin exceso.
El que depende de la mesa de otro, con frecuencia cena tarde.
Ladran, pues cabalgo.
Cuando vivas entre zorros, zorrea tu un poco.
El agua hace sudar; el vino, cantar.
Obra común obra de ningún.
Panojal que embarba, garojo que desgrana.
Donde el necio se arruinó, el cuerdo prosperó.
Puta y chata, con lo segundo basta.
Indio que quiere ser criollo, al hoyo.
Jesucristo curó ciegos y leprosos; pero no bobos.
El trabajo duro purifica el espíritu.
Dar lo mismo mugre que jabón.
Por San Urbano, el trigo ha hecho grano.
Julio, lo verde y lo maduro.
Con pelito... no hay delito.
¡Ay de la casa donde no se hila!.
Las deudas son las mayores enemigas de la prosperidad.
En Octubre, la oveja cubre.
¡Cuántas te tendrán envidia!.
Hay genios sin educación primaria y, pendejos con doctorado.
Huyendo del hoyo caí en el arroyo.
La necesidad agudiza el ingenio.
Buen vino tras buen caldo, no tengo bastante boca para alabarlo.
Mal por mal, mejor está mi Pascual.
Cuando se emborracha un pobre, ¡que borrachón!; pero si se emborracha un rico, ¡qué graciosón!.
Gozar al pedir, al pagar sufrir.
Nadie querría para sí.
La necesidad hace a la vieja trotar.
O Corte o cortijo.
Quien sube como palma baja como coco.
Indio comido, puesto al camino.
A quien vela, todo se le revela.
No hay madre como la de uno mismo.
No hay predicador más persuasivo que San Ejemplo.
De lo bonito a lo bueno, hay trecho.
Al descalabrado nunca le falta un trapo, que roto, que sano.
Nunca se pierden los años que se quita una mujer; van a parar siempre a cualquiera de sus amigas.
Hijo de gran ladrón, es un señorón.
A buen salvo está el que repica.
Nadie aprende por cabeza ajena.
A golpe de mar, pecho sereno.
Gallo cantor, acaba en el asador.
Burro adornado, busca mercado.