Perdonar no es olvidar, y en el perdón sin olvido sobran palabras y falta corazón.
Las penas con pan son buenas.
Las palabras de oro van a menudo seguidas de actos de plomo.
El hombre bien comido y bien bebido, quiere reposo y no ruido.
El corazón es el primero que vive y el último que muere
Castiga a los que te envidian haciéndoles el bien.
A cada guaraguao le llega su pitirre.
Hombre avisado, medio salvado
Por decir "¡viva San Roque!", me metieron prisionero; ahora que estoy en prisiones, "¡viva San Roque y el perro!".
La esperanza es el pan de los pobres.
Cuanto hijo puta con cara de conejo. (Cartagena).
El que se emperra se emperra, el que se enchila se enchila, y el que se encula se chinga.
El que se apura, poco dura.
A hurón cansado, madriguera nueva.
Caliente la comida y fría la bebida. Porque para ser sanas deben ser así.
Al que le sobre el tiempo, que me lo preste.
Atáscate, que hay lodo.
El más fuerte teme a la muerte.
A un burro le hacían obispo y lloraba.
Cómo será la laguna, que el chancho la cruza al trote.
A buen juez, mejor pastor.
Contra un padre no hay razón.
Para no hacer de marrano, culo en tierra y plata en mano.
Figa verdal y moza de hostal, palpando se madura.
Lo que ocurre una sola vez, probablemente no ocurra nunca más, pero lo que ocurre dos veces, probablemente ocurra una tercera vez.
Borroncitos en la plana, azotitos en la nalga.
El que muchos oficios tiene, con ninguno se mantiene.
El que tiene las llaves tiene que ser el primero en llegar para abrir, y el último en irse para cerrar.
La mula con mataduras, de lejos ve venir las urracas.
Me fui a confesar con un padre capuchino, y me puso de penitencia que me casara contigo.
La que ha de pescar marido, lo saca de la tinaja.
Ropa dominguera, del portal pa fuera.
Dar consejo es virtud de segundo orden.
Con la mujer y el pescado, mucho cuidado.
Al que le sobre el tiempo que se ponga a trabajar.
El cura, cuando muere un rico, mata un buen cochino.
Se pasa tantas veces cerca del cementerio que al final se cae dentro
Ninguno do otros es señor si no lo es del corazón.
Si quieres empobrecer sin sentir, mete obreros y échate a dormir.
Cosa hecha aprisa, cosa de risa.
El que primero se levanta primero se calza.
Ese no es santo de mi devoción.
El amor y la nariz enrojecida no pueden ocultarse.
Ve tu camino para no tropezar.
Con tripas vacías, no hay alegrías.
Tres son las velas que disipan la oscuridad: la verdad, el conocimiento y las leyes de la naturaleza.
La risa se oye a mayor distancia que el llanto.
Nota: también atribuida a Arthur Rubinstein
Más vale un "por si acaso", que un "que pensaran".
Alabanzas y regalos, malos tratos.