Buenas son ovejas, si hay muchos hijos para ellas.
Amistades que del vino se hacen, al dormir la mona se deshacen.
El llanero es el sincero, y del serrano ni la mano.
Más vale dejar a los enemigos que pedir a los amigos.
Al potro y al niño, con cariño.
El que a los suyos se parece, honra merece.
Por Todos los Santos, los trigos sembrados y todos los frutos en casa encerrados.
A un traidor, dos alevosos.
Rencillas entre amantes, mayor amor que antes.
Cochinillo de Febrero, con su padre al humero.
Feliz es el hombre que encuentra un amigo generoso.
El burro cayendo y el amo perdiendo, los dos se van entendiendo.
La vecindad es fuente de amistad.
Es mejor tres hombres corrientes que uno sabio.
El casado casa quiere.
Cuervo con cuervo, no se quitan los ojos.
A gallo viejo gallina joven.
Cuentas claras, amistades largas.
Cada cual en su corral.
Buen amigo es el gato, cuando no araña.
Madre, casadme, aunque sea con un fraile.
Ojo por ojo, diente por diente.
A la mesa, de los primeros; al trabajo, de los postreros.
Bendita la casa que a viejos sabe.
Casa sin hijos, higuera sin higos.
Cuando las barbas del vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar.
A ropa de terciopelo, dos dueñas y su escudero.
Abogado novato, Dios te asista, entre parientes, pobres, putas y petardistas.
Nada mejor en la vida, que una familia unida.
Ocasión y tentación, madre e hija son.
Primero mis dientes y después mis parientes.
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
Cuando el doliente va a las boticas, una persona pobre y dos ricas.
Amistad fuerte, llega más allá de la muerte.
Manda, manda, Pedro y anda.
Favorece a los tuyos primero, y después a los ajenos.
Con ciertos amigos, no se necesitan enemigos.
O todos moros o todos cristianos.
Yerno, sol de invierno, sale tarde y pónese luego.
A fullero viejo, flores nuevas.
Al hijo del herrero, de balde le machacan el hierro.
Patrimonio conjunto de bienes, matrimonio conjunto de males.
Hacienda de muchos, los lobos se la comen.
A bobos y a locos, no los tengas en poco.
Riñen los amantes y quiérense más que antes.
El muerto y el arrimado, a los tres días apestan.
Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
El amor y los celos son compañeros.
¿Quién te enseñó a remendar?. Hijos menudos y poco pan.
El universo no es más que una enorme ciudad, llena de seres, divinos y humanos que por naturaleza se aman unos a otros.