Buena muerte es buena suerte.
A la mar madera, y huesos a la tierra.
Buen podador, buen viñador.
Quien hiera la campana se expone a oír el sonido.
Mejor prevenir que lamentar.
Para Santa Teresa, rosa en la mesa.
La bondad vence la maldad como el agua al fuego
Pan con ojos y queso sin ellos.
Al vino y a la mujer, por el culo a poder ser.
El capitán verdadero embarca el primero y desembarca el postrero.
Cuanto uno es más honrado, tanto es mayor su pecado.
Siempre ayuda la verdad.
Iglesia cerrada, ni culto ni nada.
La culpa no la tiene el chancho, sino quién le da el afrecho.
Alábate, burro, que nadie te alaba.
¡Cómo sufre mi pecho que late!
El que tiene peones y no los ve, se queda en calzones y no lo cree.
A cada día su pesar y su esperanza.
Fiate de Dios y no corras.
A su tiempo maduran las brevas.
Dios nos da nueces, pero no las casca.
Tener el juego trancado.
Cuando tu ibas, yo venia.
Pasear llevando sobre los hombros una carga
Tanto fue el cántaro a la fuente hasta que por fin se rompió.
El otoño de lo bello, es bello.
Del amo y del mulo cuanto más lejos más seguros.
Me gustaría hacer todo lo que hizo el muerto, menos morirme.
El que bien te quiere te hará llorar.
Más vale ser un pobre hombre, que un hombre pobre.
Vendrán por lana y saldrán trasquilados.
Antes falta la palabra en la plaza, que el estiércol en la haza.
El mugido de un buey tirando la carreta, presagia la muerte de un vecino.
Los pies del hortelano no echan a perder la huerta.
Están separados, como el agua y el aceite.
La comida del hidalgo: poca vianda y mantel largo.
Llegar y pegar, Matías, no es para todos los días.
Más pobre estoy que puta en cuaresma.
Los valientes sufren poco, los cobardes mucho.
La mujer casada, con la pierna quebrada y en casa.
Cuando el sol sale, para todos sale.
Caridad contra caridad no es caridad.
Gallina ponedora y mujer silenciosa, valen cualquier cosa.
Hay que masticar las palabras más que un pedazo de pan.
Mala es la hembra, peor es la sed; si una mata, otra también.
Solo deja para los demás lo que no quieras hacer tú mismo.
No pica la abeja a quien en paz la deja.
Quien vengarse quiere, calle y espere.
Dios te dé paz y paciencia y muerte con penitencia.
El mal caldo, hirviendo y soplando.