Un estómago hambriento no tiene ningún oído.
Enemigos grandes: vergüenza y hambres.
Buey harto no es comedor.
La barriga llena da poca pena.
Comida que escasea, bien se saborea.
¿Zurría la panza? Pide pitanza.
Mierda que no ahoga, todo engorda.
Comer sin apetito, hace daño y es delito.
Una uva a ratitos, abre el apetito.
De paja o de heno, mi vientre lleno.
La avaricia, lo mismo que la prodigalidad, reducen a un hombre al último mendrugo.
Con pasteles de esperanza, nunca se llena la panza.
No llenarás bien la panza, si antes no haces matanza.
La sangre del pobre el rico se la come.
Aqueste tu apetito baja, que con vejez o muerte, todo pasa.
El sol quema la espalda; el hambre el vientre.
Mientras comemos, ¡qué buenos semos!; cuando ayunamos, ¡qué mal andamos!.
Quien más bebe, más sed tiene.
El que come aprisa, come mal.
Trabajar el campo es duro, pero más dura es el hambre.
Más mueren de hartos que de faltos.
Son más los que mueren por comer que los que mueren de hambre.
Quien bebe recio, apura media azumbre en el almuerzo; y si un poco se descuida, otra media en la comida.
Beber, para comer; y aún eso, sin exceso.
Tendrán que pasar hambre en la época fría los que no trabajen en la caliente.
Donde hay hambre no hay tortilla mala.
Hombre harto, no es comilón.
Más vale ir harto a misa, que ayuno a vísperas.
Quién come para vivir, se alimenta; quién vive para comer revienta.
Pan de panadero y agua de regato, hincha la barriga y estira el espinazo.
El mendigo pide pan, pero come carne si se la dan.
Si el que te aborrece tiene hambre, dale de comer pan; si tuviere sed, dale de beber agua.
Ayer me negó un bocado, pero hoy me pide prestado.
Siempre le dan habas al que no tiene muelas.
Para hacer buen apetito, hay que aguantar un poquito.
Al mal tiempo buena cara, y al hambre guitarrazos.
Del mal manjar, un bocado nomás.
El gandul es un cadáver con apetito.
Ave de mucha pluma poco tiene que comer.
Boca seca hace bolsa llena.
De mala sangre, malas morcillas.
A quien le dan pan que no coma.
Agua en ayunas, o mucha o ninguna.
Yo me atraco de jamón, y el envidioso sufre la indigestión.
El sueño es alimento de los pobres.
A ninguno le da pena, comer cosita buena.
Dar de comer al diablo.
Hasta el manjar más sabroso, hostiga cuando es copioso.
Rábanos sin pan, poco o nada te alimentarán.
La mejor hora de comer, para el rico, cuando quiere; para el pobre, cuando puede.