El que a hierro mata, no muere a monterazos.
Acoge lo provechoso y no admitas lo dañoso.
Naipes, mujeres y vino, mal camino.
Al alzar de los manteles, haremos cuentas y pagaredes.
Dígale a x que me mande un poquito de teneteallá.
Ea, que hago barato: ¡lo que vale tres, lo doy por cuatro!.
Muchos Mollet sacan buenos mofletes.
El uno por el otro la casa sin barrer.
Ratones y falsos amigos, huyen cuando oyen ruido.
Cuando llueve y hace viento, quédate adentro.
Sientate en la puerta de tu casa, y verás pasar el cadáver de tu enemigo.
Contigo duerme y contigo come quien te los pone.
La envidia es una mala consejera.
Bachiller en medicina, confunde el vino con la orina.
Agrandado como alpargata de pichi.
Nadie aprecia lo que tiene hasta que lo ve perdido.
Ve despacio y no llegarás cansado.
Armas y dineros quieren buen dueño.
Lo que para unos es triaca, para otros es caca.
El juez que toma, presto es tomado.
El que acaba primero, le ayuda a su compañero.
Trabajo de común, trabajo de ningún.
La curiosidad mató al gato.
De riqueza y santidad, la mitad de la mitad.
El huevo, mientras más cocido, más duro.
Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.
Barro y cal, encubre mucho mal.
Bien merece galardón quien roba a un ladrón.
Borrego recién pelado, no lo lleves al mercado.
Es más corto que las mangas de un chaleco.
Más vale cien leguas de mal caminar que otras cien sin andar.
Haz favores y harás traidores.
No necesito niguas para ser tishudo.
Llevando y trayendo se pasa el tiempo.
Trabaja como si vivieses siempre, y vive como si murieses hoy.
Si quieres tener un hijo pillo, mételo a monaguillo.
Si te señalo la luna, no te quedes mirando mi dedo.
Una manzana roja invita piedras.
Por hacer rico a mi yerno, me fui al infierno.
No está el que fía, porque salió a dar palos a uno que le debía.
Calvo, y no de tiña, tuerto, y no de nube, mala costumbre.
Acude al sabio para el consejo y al rico para el remedio.
Gente de navaja, poco trabaja.
En la tardanza está el peligro.
Como que se murió si me debía.
Más vale que se pierda una casa que no dos.
La casa sin mujer, es como la mesa sin pan.
La mano, al pecho; y la pierna, en el lecho.
Nadie quiera de lo ajeno más de lo que quisiera el dueño.
En los meses de erre, en piedra no te sientes.