Beso de mudo, no le dé Dios a ninguno.
Yo que callo, piedras apaño.
Gallina que canta, de poner viene.
Oye, ve y calla, y con nadie tendrás batalla.
Hombre de voz hueca, sesera vacía o seca.
No es lo mismo oír que escuchar.
Las palabras amables no cuestan nada pero valen mucho.
Llegar y besar, suerte es singular.
Gran trabajo tiene, quien comentar a todos quiere.
Una en el papo y otra en el saco.
Ladran, pues cabalgo.
Oír es precioso para el que escucha.
El que no tiene dinero en su bolsa, deberá tener palabras agradables en su boca.
Las palabras son femeninas, y los hechos son machos.
Los actos son los frutos; las palabras las hojas.
La mujer baja la voz cuando quiere algo, pero la sube al máximo cuando no lo consigue.
Hombre de pelo en pecho, hombre de dicho y hecho.
El sabio habla de las ideas, el inteligente de los hechos, el vulgar de lo que come.
Sacar las castañas del fuego.
En dimes y diretes, mal harás si te metes.
Hacer agua los dientes.
Comer con fuerza, mascar con ganas y lo que no se hiciere hoy se hará mañana.
Ir de trapillo.
Hay que dar para recibir.
Hacer de un camino, dos mandados.
Cortesía de palabra, o conquista o empalaga.
Pedir peras al olmo.
No oigo, soy de palo.
Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.
Unos dicen lo que saben, y otros saben lo que dicen.
Esta todo dicho pero no hay nada hecho.
El que da lo que tiene, a pedir se queda o, a pedir se enseña.
Dame pan y llámame perro.
Juramento, juro y miento.
Saberlo ganar y saberlo gastar, eso es disfrutar.
Pocas palabra y muchos hechos.
Hacerse el sueco.
Colarse de rondón, es menospreciar a ala reunión.
Creer a pie juntillas.
Dime con quién andas y te diré quién eres.
Juntársele a alguien el cielo con la tierra.
Comer en bodegón y joder en putería.
Alábate, asno, que te crece el rabo.
Los pájaros escuchan las palabras del día y las ratas las palabras de noche.
Aire gallego, escoba del cielo.
Lengua malvada corta más que espada.
Saber uno los bueyes con que ara.
Las mentes grandes discuten ideas; las medianas, cosas; y las pequeñas, personas.
Nadie hable mal del día hasta que la noche llegue.
Responder al airado luego, es echar leña al fuego.