Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
Lo que fuere sonará.
La gente joven dice lo que hace, la gente vieja dice lo que hizo, y los tontos lo que les gustaría hacer.
A quien me diga que nunca mintió, que al decirlo miente lo digo yo.
A consejo ido, consejo venido.
Mujer de lengua certa, mujer refranes.
De las palabras, no el sonido sino el sentido.
Ahorrar y más ahorra, que contigo vive quien lo ha de gastar.
El valiente de palabras es muy ligero de pies.
Le dije al almendro que me hablara de Dios y comenzó a florecer.
Cuando pase la ocasión, ásela por el mechón.
Cacarear y no poner, si malo en la gallina, peor en la mujer.
Hacerlo mal y excusarlo peor.
Buenas palabras y buenos modales, todas las puertas abren.
Consejos vendo y para mí no tengo.
Comprar y vender, buen camino para enriquecer.
Le dijo la sartén al cazo.
Quien escucha lo que no debe oye lo que no quiere.
Chupar y figurar es fácil de llevar.
Hacer de tripas corazón.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
Alábate pollo, que mañana te guisan Alábate, asno, que te crece el rabo.
Oye lo que yo digo y no mires lo que hago.
Hay quien las mata callando.
A palabras vanas, ruido de campanas.
Buena cara dice buen alma.
Escribir despacio y con buena letra.
Hacer algo muy en los cinco casos.
No me hables de flores, que soy jardinero.
Si la locura fuese dolores, en cada casa, habría voces.
Comer se ha de hacer en silencio, como los frailes en sus conventos.
Hacer el agosto.
Beber, para comer; y aún eso, sin exceso.
Alábate, polla, que has puesto un huevo, y ese, huero.
Ofrecer el oro y el moro.
Cuando la lengua se sale de madre, ¡adiós padre!.
Llámale a vino, vino, al pan, pan y todos se entenderán.
No digas nada de mis deudas a menos que pienses pagarlas.
Razones de "dice que", "pero" y "si no" no valen un comino.
A bien dar o mal dar, por no pedir no ha de quedar.
Estar como caimán en boca de caño.
Palabras y plumas el viento las tumba.
Las paredes tienen oidos.
Al buen callar, llaman Santo.
Callemos, que el sordo escucha.
El vivo a señas y el tonto a palos.
Abad de zarzuela, comisteis la olla, pedís la cazuela.
Saber callar es una prueba de sabiduría que buscan pocos hombres.
Llámame tío, pero no cuentes con nada mío.
Los pensamientos de los amantes hablan en voz alta