Ya muerta la burra, vino la albarda.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
Cántaro roto para tiesto vale.
El buen vino, de sí propio es padrino.
Quien hace preguntas no es tonto.
Dos capitanes hunden el barco.
El que a orilla del río mora, mucho bebe y mucho llora.
El que tropieza y no cae, adelanta terreno.
Tanto quiso el demonio a sus hijos, que les sacó los ojos.
Mala yerba, mucho crece.
De amigo reconciliado y de fraile colorado, guárdate con cuidado.
Todo el mundo es generoso dando lo que no es de ellos.
Mayo que fuere ventoso, todo fruto hace sabroso.
La que de alto hila, el huso la cae y el culo la pía.
De uvas a peras.
En Agosto trilla el perezoso.
Yo soy un señor, tú eres un señor, él es un señor, somos todos señores, ¿pero quién almohaza al caballo?
El más eficaz remedio, contra el guache: guache y medio.
Amigo viejo y casa nueva
Beber sudando agua fría, catarro o pulmonía.
Si las paredes hablaran.
Buen pedidor, mal dador.
Donde hay burro muerto, no faltan cuervos.
Virgo y mocedad no vuelven nunca cuando se van.
Año malo para el molinero, bueno para el burro.
El último en llegar, con la más fea le toca bailar.
Más vale burro vivo que sabio muerto.
A barba moza, vergüenza poca.
Más mató la cena que sanó Avicena.
Las palmas son más altas y los burros comen de ellas.
Quien castiga con ira, más se venga que castiga.
Quien roba poco es ratero; y quien mucho, financiero.
No saber ni torta.
Mejor es el varón prudente, que el fuerte.
A la leche, nada le eches; y debajo aunque sea cascajo.
Amigo viejo para tratar y leña seca para quemar.
Alla va el niño, donde le tratan con cariño.
Trabaja, Perico, que quien nació pa ser pobre, ni el rey le hace rico.
Dios lo da y el diablo lo guisará.
Casa cerrada, casa arruinada.
Pelean los toros, y mal para las ramas.
Iranse los huéspedes y comeremos el pollo.
Mujer de tahúr, no te alegres, o que ti home esta noche gana mañana lo pierdes.
Conocido el daño, el huirlo es sano.
El ladrón no roba jamás una campana.
Aunque sea fraile, le gusta el baile.
Hay quien tiene cabeza pero no tiene gorra para ponerse, y hay quien tiene gorra pero no tiene cabeza.
Quien se refugia debajo de hoja, dos veces se moja.
Quien a otra ha de decir puta, ha de ser ella muy buena mujer.
Gozarse en el mal ajeno, no es de hombre bueno.