La mejor leña está donde no entra el carro.
Por la Virgen de Lorena, verano fuera.
No hay que buscarle tres pies al gato.
Cabeza grande, poco seso y mucho aire.
Más vale morir de risa que de ictericia.
Para torear y casarse hay que arrimarse.
A dineros dados, brazos quebrados.
Con persona de pelo panojo, mucho ojo.
El pie en el lecho y la mano el pecho.
Cuando los de Anaya perdieron la mula, para unos desgracia para otros fortuna.
Lo que va a la barriga si no mata, engorda.
Está como la reina mora que a veces canta y a veces llora.
Juglares y putas, cuando envejecen nadie los busca.
La pelota es redonda y viene en caja cuadra.
De grandes cenas, están las tumbas llenas.
Hasta una hormiga que pierde, duerme.
Cual andamos, tal medramos.
Buen buey no pisa mata, y si pisa no mata.
A mal pisto, buena sangre de Cristo.
Casa compuesta, caja en la puerta.
De tarde madrugar y tarde casar, arrepentirte has.
Gustos y colores, los que cada uno prefiera son los mejores.
Eso es meterse en camisa de once varas.
El hambre es la mejor salsa
Hay señor mándame todo percance, mándame males añejos; pero lidiar con pendejos, no me lo mandes señor.
Con rabia el perro, muerde a su dueño.
Casar y descasar, muy despacio se ha de pensar.
A llorar al cuartito.
Déjate de medios días, habiendo días enteros.
Los besos de las mujeres son como las cuentas de un rosario, en saliendo la primera salen todas las demás.
El que de amarillo se viste a su hermosura se atiene.
Al alcornoque no hay palo que le toque, sino la encina, que le quiebra la costilla.
Febrerillo, mes loquillo.
A un traidor, dos alevosos.
El que no corre, vuela.
Fue la negra al baño y tuvo que contar para todo el año.
Hacer bailar el trompo en la uña.
Panal de miel las palabras amables, dulzura para el alma y medicina para el cuerpo.
Que chulo tu chucho colocho
Manos que no dais, ¿qué esperáis?.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
Muero más xente por comer que por ir a la guerra.
Pedir al hombre veras es pedir al olmo peras.
Sobre brevas, ni agua ni peras.
Incluso el perro con mover la cola se gana el alimento
Beber, para comer; y aún eso, sin exceso.
Bien sabe el picar, por el gusto de arrascar.
Al alzar de los manteles, haremos cuentas y pagaredes.
Las palabras son como las hojas, cuando más abundan poco frutos hay entre ellas.
Cuando apunte la hoja, siembra la panoja.