De mal montecillo, bueno es un gazapillo.
Ni de las flores de Marzo, ni de la mujer sin empacho.
Aquella que más se niega, más enciende el apetito.
Sin precio no se han las mujeres.
Obremos a no ver, dineros a perder.
La mujer maluca abajo tiene el azúcar.
Quien más tiene, menos suelta.
El hombre haragán trabaja solo al final.
El que mucho come, poco adelgaza.
Gran constipado, culo apretado.
Tenemos muchos caciques y pocos indios
Guárdese el cojo y no eche la capa al toro.
Puta arrepentida, del Carmen vestida.
El trabajo cazurro, solo es para los burros.
El ojo del amo engorda al caballo.
En casa de la puta, el que la pilla la disfruta.
La mano, al pecho; y la pierna, en el lecho.
Otro problema para mi coño, no tengo coño, no tengo problemas.
Haz buen barbecho y verás pronto el provecho.
Lo que no quiere el hortelano le produce la huerta.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
¿Riñen los amos?. Mal augurio para los criados.
No ruegues a mujer en cama, ni a caballo en el agua.
El golpe de la sartén, aunque no duela, tizna.
Antes de ser un dragón, hay que sufrir como una hormiga
Barba pone mesa, que no brazo ni pierna.
A la mujer loca, más le agrada el pandero que la toca.
Cada uno va a su avío, y yo, al mío.
El olmo tiene bellas ramas, pero no da fruto.
Maestro, El se puede comer la regla.
A la larga, todo se arregla.
Al aprendiz sin pelo, jodelo.
No comes nueces por no tirar la cáscara.
No plantes viña junto a camino, porque todo el que pasa coge un racimo.
Halagos a la casada pronto la hacen más mala.
Amigos somos, pero los peces aparte.
Hacer algo de cayetano.
A la que da con mal marido, se le va lo comido por lo servido.
Los buenos vuelan, los malos quedan.
Ser el último orejón del tarro.
Oficio de albardero, mete paja y saca dinero.
A veces los buenos nadadores se ahogan, y los mejores jinetes caen del caballo.
Gozo que no se comunica, se achica.
La madrugada del caballero, al darle el sol en el trasero.
Una rata dentro de una tinaja.
A la moza, con el mozo, y al mozo con el bozo.
La caza y los negocios quieren porfía.
Para tu mujer empreñar no debes otro buscar.
A hierro caliente, batir de repente.
A palabra necias, oídos sordos.