Patada de yegua no duele.
¡Palabra!, dijo la loba a la cabra.
Que sabe el chancho de pasteles.
Las prendas de ropa son alas.
En donde menos se espera, sale el conejo en carrera.
El pájaro que canta a destiempo es muerto.
Le estas buscando los tres pies al gato y te van a salir los cuatro.
El arenque cuelga de sus propias agallas
Perro, caballo y mujer, tener bueno o no tener.
Al alba de puerco, que da el sol a medio cuerpo.
A palabras vanas, ruido de campanas.
Una lechuza, bienestar donde se posa y malestar donde canta.
Mujer sin varón, ojal sin botón.
Al comer, al tajadero, al cargar, al cabestrero.
Partidarios: gente amiga de llenar bolsa y barriga.
Chupar de la teta.
Llegaron como las tortugas de Don Celso, después de la cuaresma.
La que de comer con su marido rehusa, no está en ayunas.
Más vale un día alegre con medio pan que triste con un faisán.
Cuento y camelo, mucho hay y poco vemos.
Reniego de grillos, aunque sean de oro fino.
Cada mochuelo a su olivo y cada puta a su rincón.
La carne en el techo y el hambre en el pecho.
Sauquera en flor, perdigacho en amor.
No canta mal las rancheras.
La mujer y la manzana han de ser asturianas.
La zorra va por el mijo y no come; más dale con el rabo y sacude el grano.
Luna al salir, colorada, pronto ventada.
Aunque me visto de lana, no soy oveja.
No hay tal reja como el culo de la oveja.
Los enemigos del hombre son tres:Suegra,cuñada y esposa.
Al que come bien el pan, es pecado darle carne.
No hay mula que no patee, ni mujer que no lo de.
Cabellos y virgos, muchos hay postizos.
Chica es la abeja, y nos regala la miel y la cera.
Quien más saliva tuviere, mucho más harina ingiere.
Padre, hijo y abuela, tres cucharas y una cazuela.
Nosotros, perros de casa, hemos matado a la liebre, dice el perro faldero.
Poda para los Santos aunque sea con un canto.
Que quiera, que no quiera, el asno ha de ir a la feria.
Quedo como la teta de la vaca, ni en el cuero ni en la carne.
Por Santa Catalina mata la cochina, por San Andrés, mata tu res; y si no tienes qué matar, mata a tu mujer.
El que tiene higuera en camino real, si quiere comer higos, tiene que madrugar.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
A falta de olla, pan y cebolla.
El que con su barriga se enoja, la tripa le queda floja.
De la mar, el salmón; de la tierra, el jamón.
Por San Eugenio, la leña en el hogar y las ovejas a encerrar.
Comida sin siesta, campana sin badajo.
Si el pastor duerme, la ovejilla se pierde.