Ser casta y de buena pasta, para buena mujer no basta.
Enero, claro y heladero.
Entre lo feo y lo hermoso, deme Dios lo provechoso.
Dos andares tiene el dinero: viene despacio y se va ligero.
El que recibe todas las pedradas se pone el escudo.
Hombre de espíritu enclenque, donde nace allí muere.
Viuda que no se consuela, será por pobre o por fea.
La necesidad carece de ley.
Si Dios te da piedras, contruye un puente y golpéalo antes de pasar.
Llámala puta, pero no la llames fea.
Procure ser en todo lo posible el que ha de reprender irreprensible.
A confesión de parte relevo de prueba.
Para que no pierda el paso la burra, de cuando en cuando una zurra.
La noche para pensar, el día para obrar.
Ata bien y siega bajo, aunque te cueste trabajo.
Vence en la mocedad los días buenos, y para la vejez quedan los duelos.
Ese huevito quiere sal
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
Deja la contienda, y no te quebrarán la cabeza.
Irse con la capa al toro, no es para todos.
Tu eres tu propia barrera; sáltala desde dentro
El que corre mucho, atrás se halla.
El mucho joder "excompone" el cuerpo.
Adonde quiera que fueres, ten de tu parte a las mujeres.
A chico caudal, mala ganancia.
El que tropieza y no cae, adelanta terreno.
Ni en pelea de perros te he visto
Tú que coges el berro, guárdate del anapelo.
El que de veras quiere dar, no ofrece.
El que da todo lo que tiene en cueros se queda y nadie lo quiere.
Gallo, caballo y mujer por su raza has de escoger.
El oficial hace la obra, y el maestro la cobra.
Dar la última mano.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
El que consigue algo tiene mucho, pero el que guarda tiene más.
El que quiere hacer algo busca un miedo; el que no quiere hacer nada busca una excusa.
Otro tiempo vendrá, y el que hoy no puede, podrá.
Pueblos unidos, jamas serán vencidos.
Confía en lo que ves
El amor poco, nunca es loco; pero si mucho es, con todo obstáculo da al través.
El peligro que no se teme, más presto viene.
Donde esperáis la suerte, viene la muerte.
Quien dineros tiene hace lo que quiere.
El que no cae no se levanta.
La ira de los que aman, en hacerse caricias para.
Llevar más palos que el burro de un yesero.
El ofrecer no empobrece, es el dar lo que aniquila.
Fue por lana el avispado, pero volvió trasquilado.
Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
El azul es extraído del índigo y es más azul (fuerte) que él.