Madre no viste, padre no tuviste: diablo te hiciste.
El mal para quien lo fuere a buscar.
Al borrico viejo la mayor carga y el peor aparejo.
Favores harás, y te arrepentirás.
A falta vieja, vergüenza nueva.
El que de muchacho no trota, de viejo tiene que galopar.
El amor del cobarde hace hombre para alarde.
No es de bravo señal buena, toro que escarba en la arena.
Llevad vos, marido, la artesa, que yo llevaré el cedazo que pesa como el diablo.
Palabras y plumas el viento las tumba.
Juez que de la equidad es amigo, ese quiero yo para mi litigio.
El que ayuda a otro, se ayuda a sí mismo.
Júntate, que junto estabas.
Al haragán y al pobre, todo le cuesta el doble.
Arco en el cielo, agua en el suelo.
Al que nace para martillo, del cielo le caen los clavos.
Antes que armas tomar, todo se ha de tentar.
Carrera que no da el caballo, en el cuerpo la tiene.
Amigo traidor, una buena cuerda y colgado al sol.
No importa cuantas veces hayas caído, lo importante es cuantas te puedas levantar.
Por un clavo se pierde una herradura.
Las firmes amistades se hacen en las mocedades.
El temor de la guerra madura en cualquier tierra
Ni poca ni mucha pena, nos causa desgracia ajena.
Dáis por Dios al que tiene más que vos.
Las palabras conmueven, pero el ejemplo convence y arrastra.
Los locos a la guerra, los cuerdos en su tierra.
Buen caballo, buena espada y buena mujer, ¿qué más has de apetecer?.
O al puente o al vado, si no hemos de pasar a nado.
La casa la hace el hombre y el parentesco la mujer.
Vale más tener que no desear.
Con un dios le bendiga no se compra nada.
Quien no da nudo, pierde punto.
Hacerse de la vista gorda.
Más confío en el trabajo que en la suerte.
Las cosas en caliente pegan.
Al loco y al aire, darles calle.
Fuese mi madre, puta sea quien más hilare.
Vence al enemigo sin manchar la espada.
Obra a destajo, no vale un ajo.
Cuando hay para carne, es vigilia.
La guerra sólo tiene una buena cosa; la paz que trae en pos de ella.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
Ni bebas sin ver, ni firmes sin leer.
La tierra no tiene sed por la sangre de los guerreros sino por el sudor del trabajo del hombre.
El mayor gusto, el vengar; la mayor gloria, el perdonar.
Ni mesa que ande, ni piedra en el escarpe.
Más vale dejar a los enemigos que pedir a los amigos.
Mano de hierro en guante de seda.
De chica candela, grande hoguera.