La lengua de las mujeres es su espada, y, por cierto, nunca la dejan enmohecerse.
El ruin de Roma, en mentándolo asoma.
Al lobo hay que matarlo en su propia madriguera.
El que paga manda y el que no se aguanta.
Calle mojada, caja cerrada.
No escupas contra el viento.
Amigo por amigo, el buen pan y el buen vino.
Chivo que se devuelve se esnuca.
Al perro más flaco se le cargan las pulgas.
Con hermosura sola no se pone la olla.
Tres al saco y el saco en tierra.
Yo soy la que hiedo, que no el atún que vendo.
Muero el toro y enseguida, acabase a carreira.
Se fue su corazón , está sumergido en su pensamiento.
A quien dios no le dio hijos el diablo le dio sobrinos
Olla de tres vuelcos, tres manjares diversos.
No le pongas tanto huevo a la harina; porque se te amarilla el pan.
El que de joven se come la gallina, de viejo echa las plumas.
Doncellita, ¿a quién querrás?. A quien me quiera llevar.
Agua vertida, no toda cogida.
Pelean los toros, y mal para las ramas.
Un hombre no vaga lejos de donde se está asando su maíz.
Al amigo cuando lo pruebas, a veces chasco te llevas.
Dinero al juego ganado, dinero prestado; a jugar volverás y perderás.
Nunca falta un roto para un descosido, ni una media sucia para un pie podrido.
El arco al poniente, desunce los bueyes y vente.
El mejor tuero para Mayo lo quiero y el mejor costal para San Juan.
El papel aguanta todo lo que le pongan.
Renegad de hombre, que le hace ruido hasta el nombre.
La última cuenta la paga el diablo.
Amor con amor se paga, y lo demás con dinero.
Donde no hay ventura, poco sirve la cordura.
Poderoso caballero es don dinero.
Haces mal, espera otro tal.
A la mujer fea, el oro la hermosea.
Por carne, vino y pan, deja cuantos manjares han.
A llorar al cuartito.
Camino malo se anda ligero.
El que ofende escribe en arena; el que es ofendido, escribe en marmol.
Hasta lo bueno cansa, si es en mucha abundancia.
Baila Antón según le hacen el son.
Pájaros de otoño, gordos como tordos.
Buen amigo es el gato, cuando no araña.
El buscador es descubridor.
El infortunio pone a prueba a los amigos y descubre a los enemigos.
El que da lo que tiene antes de la muerte merece que le den con un canto en los dientes.
Huevo de una hora; pan de un día; vino de un año; mujer de quince; amigo, de treinta, y echarás bien la cuenta.
Juez que admite regalos, llevarlo a palo.
El que mata el marrano temprano, pasa buen invierno pero mal verano.
Cada gusto cuesta un susto.