Como turco en la neblina.
Cara de melocotón, de niño y no de hombrón.
Para un madrugador, uno que no duerma.
En vender y comprar, no hay amistad.
Vivir prevenidos, es de buen sentido.
Ajo que salta del mortero, ya no lo quiero.
Mucho vuelo el viento, pero más el pensamiento.
Fruta verde, los hombres la compran y los pájaros no la quieren.
Al santo que no me agrada, ni padre nuestro ni nada.
Quien no arde en llamas no inflama
A enfermo, niño o anciano, hay que tenderles la mano.
El amor encogido en poco es tenido.
Aire gallego, escoba del cielo.
Tiempo pasado traído a la memoria, da más pena que gloria.
Junio, Julio y Agosto, ni dan vino ni mosto.
No fío, porque pierdo lo mío.
Maldita seas, ave; la pluma, más no la carne.
Lágrimas de viuda, poco duran.
Dale con que va a llover.
Dinero olvidado, ni agradecido ni pagado.
Para roer, la cabra, y para el colchón, la lana.
Al perro muerto, échale del huerto.
Si en septiembre comienza a llover, otoño seguro es.
Más vale amenaza de necio, que abrazo de traidor.
Enfermo que bebe y no mea el diablo que se lo crea.
Abril, Abrilillo, siempre fuiste pillo.
Fiesta sin comida, no es fiesta cumplida.
A carne mala, buena salsa.
Contigo me entierren, que me entiendes.
De ausente a muerto, no va un dedo.
Más vale ensalada que hambre.
Al mal año, entra nadando.
Cuando el pájaro la pica, es cuando la fruta está rica.
Le puso el dedo en la llaga.
A lo que no puede ser paciencia.
Nadie ponga al fuego su olla vacía esperando que el vecino se la llene de carne.
El que duerme con niños amanece mojado.
Enemigos grandes: vergüenza y hambres.
Riqueza trabajosa en ganar, medrosa en poseer, llorosa en dejar.
El que está, y no está por su gusto, que se joda es justo.
Socorro tardío, socorro baldío.
A padre ahorrador, hijo gastador.
Septiembre benigno, octubre florido.
Responder al airado luego, es echar leña al fuego.
¡Periquillo con mando!, ya estoy temblando.
Cuando Abril se marcha lloviendo, Mayo viene riendo.
Quien bien te quiere, te hará sufrir.
Por donde pasa moja.
Ama profunda y apasionadamente.
Bueno es el amigo, querido el pariente, pero pobre tu bolsillo si dentro no hay nada.