Dios castiga sin dar voces.
A mal Cristo, mucha sangre.
Ni Abril sin flores, ni juventud sin amores.
De hambre a nadie vi morir; de mucho comer, cien mil.
A buen hambre, no hay pan duro.
Los rusos no temen a la cruz pero si al garrote.
Mucho tilín tilín y nada de paleta.
Llueva sobre su dueño, no sobre mí, que nada tengo.
Cree el fraile que todos son de su aire.
La crueldad es la fuerza de los cobardes.
Alma sin amor, flor sin olor.
Cazador, mentidor.
Los extremos se tocan.
Dádiva forzada no merece gracias.
La ausencia mata el amor o centuplica su ardor.
Quien no es para más, de hambre en su tierra perecerá.
Mal ajeno, no cura mi duelo.
A falta de reja, culo de oveja.
Nochecitas alegres; mañanitas tristes.
Mear claro y recio deja al médico por necio.
Leche y vino, veneno fino.
Si el fríjol está maduro, el pedo ya está seguro.
A ropa de terciopelo, dos dueñas y su escudero.
Decir, me pesó; callar, no.
A falta de caballos, que troten los asnos.
Ni muy tenido ni generoso, que todo extremo es vicioso.
Reñir con quien da ocasión y jugar con quien tiene dinero en el bolsón.
Otra cosa es con guitarra
A los viejos les espera la muerte a la puerta de su casa; a los jóvenes les espera al acecho.
No es amigo ni es sincero, aquel que nos pela el cuero.
Fruto vedado el más deseado.
Si comes cerezas con los poderosos te arriesgas a que los huesos lluevan contra tu nariz.
Calumnia, que algo queda.
Si quieres que te vengan a ver ten la casa sin barrer
El mal trago pasarlo pronto.
El que arcoiris ve, no se morirá de sed.
Nos mean y tenemos que decir que llueve.
Se recuerdan los besos prometidos y se olvidan los besos recibidos
Buena vida, arrugas tiene.
Al mal tiempo, buena cara.
Amor y temor, del carro humano son el temor y el aguijón.
A la muerte, no hay cosa fuerte.
El avariento nunca está contento.
De sol de tarde, Dios te guarde.
Las berzas de enero, escurren el puchero.
Boca ancha, corazón estrecho.
A canto de pájaro y a gracia de niño no invites a ningún amigo.
Como la gata Flora; que cuando se la meten ríe y cuando se la sacan llora.
No hay fuego más ardiente que la lengua del maldiciente.
Comida, cama y capote, que sustente y abrigue al niño y no le sobre comido.