Otoño entrante, barriga tirante.
A olla que hierve ninguna mosca se atreve.
La justicia de Enero es rigurosa, más llegando Febrero, ya es otra cosa.
Zamarras y sermones no son para el tiempo de calores.
No comáis caldo de habas, que hace a las mujeres bravas.
Calenturas de Mayo, salud para todo el año.
Más da el duro que el desnudo.
Mas caliente que axila de esquilador de ovejas.
Cuando aquí nieva, ¿qué hará en la sierra?.
Líbrame de estar sudado del aire encallejonado.
Cuando no hay blanditas, le entramos a las duras.
Año lluvioso, échate de codo.
A ninguno le da pena, comer cosita buena.
Favor con favor se paga
Castañas en cocción, en otoño o en invierno, buena alimentación.
Hambre matada, comida acabada.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
Antes doblar que quebrar.
Fango que se mueve, a demonios hiede.
La tos seca es de la muerte trompeta.
Ladrillo flojo, chisguete fijo.
Corta despacio, que hay poco paño.
Boca sin dientes, casa sin gente.
Aún no asamos y ya pringamos.
Mujer, viento, tiempo y fortuna, presto se muda.
Viuda que no se consuela, será por pobre o por fea.
Recio llama a la puerta el que trae mala nueva.
Borrego al camión, duro a la montera.
Pájaros de otoño, gordos como tordos.
Febrero, cebadero.
Bien que de Dios no viene, se deshace como la nieve.
Arco iris al amanecer, agua antes del anochecer.
Cuando el español canta, o está enfadado o poco le falta.
Rucio rodado, antes muerto que cansado.
A quien no teme la muerte, nada le es fuerte.
Los muertos traen el buen o el mal tiempo
Chico pueblo, grande infierno.
No coma cuento coma carne.
Las furias de Celestino, no me importan un comino.
Febrero y las mujeres, entre cuatro paredes.
Estar armado hasta los dientes
El que teme padecer padece ya lo que teme.
Flaco hombre, mucho come.
Al miedo plata; y al amor cariño.
Puerco que no grita cuchillo con el.
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.
Amor, viento y ventura, poco dura.
Andaluz con dinero y gallego con mando, y estoy temblando.
Buena vida me paso, buena hambre me rasco.
Yo que callo, piedras apaño.