Dios da pan a los que no tienen dientes.
El que todo lo quiere, todo lo pierde.
Trata con escama y tino a los que no beben vino.
Bromeando, bromeando, amargas verdades se van soltando.
Sin puta y ladrón no hay generación.
El malo come pechugas y el bueno come lechugas.
El que come y deja, dos veces pone la mesa.
Al comer, comamos, y al pagar, a ti suspiramos.
Para pan y pescado, chocho parado.
La paz con una porra en la mano es la guerra
Caerá el azuela, y meterá a Garcigüela.
Pon y te llamaran gallina.
La constancia decisiva, vence al fin la suerte esquiva.
Barco sin cubierta, sepultura abierta.
Quien no puede tener la pulpa, se contenta con el hueso.
Burros o coces, arrieros a palos y a voces.
El hombre que desea estar tranquilo ha de ser sordo, mudo y ciego.
Para los desgraciados se hizo la horca.
A caballo nuevo jinete viejo.
Vine en el auto de Fernando, la mitad a pie y la mitad andando.
Mucho decir veremos, pero nunca vemos.
Sabiduría probada, no dársele a uno para nada.
Guárdese el cojo y no eche la capa al toro.
Cabeza vana no cría canas.
Hable el sabio y escuche el discreto.
Morir rico tras vivir pobre, llámale bestia y no hombre.
Al amigo, nunca lo pruebes.
Con ciertos amigos, no se necesitan enemigos.
El que más habla es el que más tiene por qué callar.
Fue por lana y salió trasquilado.
Que uno fume y otro escupa, no es cosa justa.
Hay tontos que al pronto no dan la cara de tonto.
El que persevera triunfa.
Quien al molino va, enharinado saldrá.
La hija, donde pudieres; el hijo, donde quisieres.
Valiente que huye una vez, es que se guarda para otra vez.
Dar la última mano.
Quien no se cansa, su ideal alcanza.
Jodido pero contento.
Loquillo y los Trogloditas.
El que no tiene hechas no tiene sospechas.
De sabios es cambiar de parecer.
Cabeza con seso pa'los preguntones que comen d'eso.
No lleva ya vida honesta, la que con varios se acuesta.
Cuando se muere el gallo, la gallina a cualquier pollo se arrima.
El que tiene narices, no manda a oler.
Nadie se meta donde no le llaman.
Quien una vez fue ladrón, reincide si halla ocasión.
El que se casa con vieja, fea y sin dote, es tonto de capirote.
El que tuvo, retuvo, y guardó para la vejez.