A Dios, lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar.
Yo a vos por honrar, vos a mí por encornudar.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
Más vale gordo que dé risa que flaco que dé lástima.
Quien carece de amistades, carece de compromisos.
Aquel a quien mil dedos acusadores señalan, muere sin estar enfermo.
A Dios lo mejor del mundo, pues es señor sin segundo.
Amistad fuerte, llega más allá de la muerte.
A quien reparte sus bienes antes de la muerte, agarra una estaca y pégale en la cabeza.
Dar cuenta clara con paga, es de persona honrada.
Chiquito, hasta el asno es bonito.
Tal para cual, para tal culo, tal pañal.
Con locos, niños y putas, no negocies ni discutas.
Crea fama y acuéstate a dormir.
Cada dueño tiene su sueño.
Gato gordo, honra su casa.
Amigo, no de mí, sino de lo mío, lléveselo el río.
Juntársele a alguien el cielo con la tierra.
Le dan la mano, y se coge el codo.
Sigue la senda, aunque dé rodeos; sigue al jefe, aunque sea viejo.
Vaca ladrona no olvida el portillo.
El muerto y el ausente, no son gente.
Échale guindas al pavo.
A los 20 valiente, a los 30 casado, y a los 40 rico; si este dicho no se cumple, este gallo clavo el pico.
Los infiernos están llenos, de votos y deseos buenos.
A creer se va a la iglesia.
Para morirse, siempre hay tiempo.
Viendo al payaso, soltando la risa.
Claridad, y no en el caldo.
Mal haya el romero que dice mal de su bordón.
La muerte se lleva igual al párvulo que al viejo.
Real que guarda ciento, es buen real.
Fondo salido, novio perdido ó solicito marido.
Juanes y burros, en cada casa suele haber uno.
Mal largo, muerte al cabo.
Ese huevito quiere sal
Amistad que murió, nunca renació.
Quiere acabar con el canibalismo comiéndose a todos los canívales.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
En la tierra de calvos, los pelones son trenzudos.
Alcanza, quien no cansa.
Pocas palabra y muchos hechos.
Una mano no aplaude. Dos manos si.
Buen hablar de boca, mucho vale y poco cuesta.
Donde las leyes flaquean, los pillos se pavonean.
No digas en secreto lo que no quieras oír en público manifiesto.
Un ochavo poco vale; pero sin él no hay real.
Juventud con hambre quisiera yo, y vejez con hartura no.
La voz del culo no admite remedio ni disimulo.
Ni ausente sin culpa ni presente sin disculpa.