Casamiento sin engaños uno cada diez años.
Cual el tiempo, tal el tiento.
Oye primero y habla postrero.
En el camino se enderezan las cargas.
Hacer del san benito gala.
Gallo cantor, acaba en el asador.
El que fía, salió a cobrar.
Ojo que no ve, hombre que no cree.
Te casaste, te frego.
El caballo que mucho anda, nunca falta quien le bata.
Mal te quiere quien con lisonjas te viene.
El que canea, no calvea.
El mozo bien criado no habla sino cuando es preguntado.
Un tonto tiene que ser vanidoso para ser suficientemente tonto.
El sol siempre reluce.
El que demonios da, diablos recibe.
Quien no tiene papo, no es guapo.
¡Cuando querrá Dios que un real se vuelva dos!.
Quien va pasito a pasito, llega descansado.
Vicio es callar cuando se debe hablar.
Llámame tío, pero no cuentes con nada mío.
Casa con una sola puerta, el amo alerta.
Los borrachos y los niños siempre dicen la verdad.
Con bolsillo ajeno, todo el mundo es limosnero.
El que puede y no quiere, cuando él querrá no podrá.
Habla no cuando quieras, sino cuando puedas.
El que no tiene amigos, tema a los enemigos.
Pueblo ingrato ayer me aclamaste hoy me pifias!
El gandul es un cadáver con apetito.
Armas y dineros buenas manos quieren.
De usar y abusar, hay el canto de un real.
Fea con gracia, mejor que guapa.
El que a cuchillo mata a cuchillo muere.
A rocín de halconero, mal le medra el pelo.
Está mal pelado el chancho.
El que paga y goza, empata y hasta gana.
muero Marta, y muero Harta.
Quien murmura del ausente, a un muerto teme.
Cuídate/líbrate del agua mansa que de la brava me cuido/libro yo.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
Quien bien imagina, llámese adivina.
Camaron que se duerme se lo lleva la corriente.
Pronto y bien, rara vez juntos se ven.
Hombre que habla campanudo es poco sesudo.
Nunca hables de la soga, en la casa del ahorcado.
Tiempo pasado traído a la memoria, da más pena que gloria.
A ferias y fiestas, con pollinos y mujeres ajenas.
Callando el necio, se hace discreto.
Antes mujer de un pobre que manceba de un conde.
Hablando nos entendemos.