No era nada la meada, y calaba siete colchones y una frazada.
Date buena vida, temerás más la caída.
Nada más que me enderece dijo el jorobado.
Por San Martín, siembra el ruin, y la vieja que lo decía ya sembrado lo tenía.
La mujer buena, inapreciable prenda.
Si tienes miedo, a nadie lo reveles.
Mujer sola, rama sin tronco; hombre solo, rama sin hojas.
No hay que pedirle peras al olmo.
El dinero hace al hombre entero.
La fortuna es de vidrio y se quiebra con cualquier golpecillo.
La casa no es un barco.
Lo que poco cuesta, poco se aprecia.
Paja triga hace medida.
A camino largo, paso corto.
Al alcalde y a la doncella, no les diga nadie: "Si yo quisiera.".
Hijo mimado, hijo malcriado.
No puede el hombre huir la fortuna que le ha de venir.
El mirón mirar, pero sin chistar.
La mala vida acaba en mala muerte.
De la risa al duelo un pelo.
Firma papel y te encadenarás a él.
Nadie aprecia lo que tiene hasta que lo ve perdido.
Por pedir, nada se pierde.
Un hombre es juzgado cuanto a su trabajo.
El que da a todo el que le pide, acaba por pedir a quien no da.
El que da lo que tiene, a pedir se queda o, a pedir se enseña.
Más valen amigos en la plaza que dineros en el arca.
Más vale aprender de viejo que morir necio.
La puerca tira del tapón
Agua cara siempre es mala.
Yo no siento que mi marido juegue, sino que pierda.
Por mi dinero entro y salgo, luzco y valgo.
El que calla, otorga o no tiene una perra gorda.
Llanero no bebe caldo ni pregunta por camino.
Roer siempre el mismo hueso
Lo que comienza siendo una pequeña diferencia termina en una desigualdad descomunal.
A candil muerto, todo es prieto.
Quien se mete a maromero, se puede romper el cuero.
Nunca faltan rogadores para mitigar las penas.
No hay mucho que no se acabe, ni poco que no alcance.
Te están dando Atol con el dedo.
Idealista de la intriga, que piensan con la barriga.
No hay gallina gorda por poco dinero.
Obrar mucho, y hablar poco; que lo demás es de loco.
Para ser puta con chancletas, más vale estarse quieta.
El hombre que no sabe sonreír no debe abrir la tienda.
De pequeña pelea nace muy gran rencor.
El que poco pide, poco merece.
Por el delito del herrero, mataron al carpintero.
Al buen amar, nunca le falta que dar.