No hay dos sin tres.
No hay peor tiempo que aquel que viene a destiempo.
Por el alabado dejé el conocido y vime arrepentido.
La reputación dura más que la vida.
El interés tiene patas.
La oportunidad es calva, y hay que agarrarla por los cabellos.
Quien limpia su caballo no es lacayo.
Cuanto en tu casa me metí, mejor callar lo que vi.
Quien no se arriesga no conquista
A perro viejo, no hay quien le enseñe trucos nuevos.
Favor retenido, no debe ser agradecido.
Campo florido, campo perdido.
Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.
Dios da pañuelo al que no tiene narices.
No acortes el paso, no aflojes ni desmayes.
El que no sea cofrade, que no tome vela.
A caballo regalado, no le mires el dentado.
Más vale maña que fuerza.
Hablar por la boca del ganso.
En este mundo al revés, no hay amor sin interés.
Reyes y mujeres no agradecen.
A misa, no se va con prisa.
Cuando el tecolote canta el indio muere, esto no es cierto pero sucede.
Por agarar una silla, el político promete villas y castilla.
Las palabras son las palabras, pero es el dinero el que adquiere tierras.
Nada contra la corriente.
El sexo nos hace perder la cabeza
Muchachada que quiere ser casada, difícil es ser gardada.
Abrir al hombre y dar lugar por donde le entren al melonar, sería necedad.
Dar la callada por respuesta.
Al mal amor, puñaladas.
Tal para cual, la puta y el rufián.
Más ruido hace uno que charla que ciento que callan.
El pan ajeno hace al hijo bueno.
La esperanza no llena la panza.
Amagar y no dar es apuntar y no tirar.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
A un hombre no se le puede juzgar por las apariencias.
Casa que cierra sus portones casa que se llena de ratones.
Del desconsuelo al consuelo no va ni un pelo.
La avaricia es como el fuego, cuando más leña se pone, más arde.
No des por el pito, más de lo que el pito vale.
Es mejor que digan: “Por aquí corrió”, que no “Aquí quedó.”.
A mocedad sin vicio y de buena pasada, larga vejez y descansada.
Cura flaco y marido barrigón, ninguno cumple su función.
Hablar en plata blanca.
Vale más tener que no desear.
Favores en cara echados, ya están pagados.
La confianza en sí mismo es el primer secreto del éxito
Ni boda sin canto, ni mortuorio sin llanto.