Ayatola no me toques la pirola.
A caballo regalado, no se le ve colmillo.
Más enseñan las manos que los labios.
Sueños de hombre pobre, pedos de burra vieja.
No da quien tiene, sino quien quiere.
La ambición mató al ratón.
No cierres una puerta, si no has abierto otra.
Ni amigo reconciliado ni cordero dos veces asado.
De soltera, fina y curiosa, de casada, gorda y asquerosa.
El trabajo del niño es poco, y el que lo desprecia un loco.
Vaca flaca, siempre parece ternera.
Orden y contraorden, desorden.
Con las glorias se olvidan las memorias. Con los años, perdió la rucia los saltos.
Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo; por consiguiente, se discreto.
Buena razón quita cuestión.
Cuando un tonto coge una verea, ni la verea deja al tonto ni el tonto deja la verea.
Cuidado con los secretos porque son una poderosa arma. Puedes utilizarla a tu favor o puede ser reutilizada en tu contra.
Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
Hacemos daño al hombre cuando le pedimos hacer lo que está dentro de sus posibilidades o hábitos.
Cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba pero el tonto sigue.
Al bueno, porque te honre, y al malo porque no te deshonre.
Vida bien concertada, vida holgada.
La presa que robó el gato, no vuelve jamás al plato.
Algo es algo, dijo el calvo, cuando un pelo le salió.
Este afán renovador, cambia malo por peor.
Cacarear y no poner huevo no es nada bueno.
Hombre de pelo en pecho, hombre de dicho y hecho.
Fruta mala, pero ajena, ¡oh, qué buena!.
Confianza en Dios, y poquita, decía una viejita.
Perro en tierra barbechada, no guarda nada.
Junto a la puta y su garzón, no junto al ladrón.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
Boda sin borracho tenla a milagro.
¿A un perdido, quién lo pierde?.
Le dan en el codo y cae en la caja de ahorros.
Es cierto que no te quiero tanto como cuando eramos novios, pero es que a mi nunca me han gustado las mujeres casadas.
La muerte regalos no prende.
Yo estudio derecho, dijo el borracho.
La conciencia es un estorbo en el comercio.
Los jovenes ricos, saben el precio de todo, pero el valor de nada.
Por fornicar y andar desnudo no matan a ninguno.
Hacer una cosa en un avemaría.
A veces el remedio es peor que la enfermedad.
Para conservar amistad, pared en medio.
Mal se hospeda quien llega tarde a la venta.
Quien guarda halla, si la guarda no es mala.
Entre casados, valor, que ya aguantarse es amor.
El hombre rico se cree sabio, pero el pobre inteligente le hará el examen.
Todo el mundo es generoso dando lo que no es de ellos.
La ignorancia es la medicina, el conocimiento enfermedad.