No hay cuesta arriba sin cuesta abajo.
Cuando promete un hombre honrado, queda obligado.
Aquella es bien casada, que no tiene suegra ni cuñada.
El que siembra alguna virtud. coge fama.
Alábate, polla, que has puesto un huevo, y ese, huero.
La mujer con quien te cases no te gane en heredades.
Malo es quien es bueno por interés.
Hermano mayor padre menor.
A la moza y a la parra, álzala la falda.
El oro legítimo no teme al fuego.
Fía poco y en muy pocos.
La sabiduría no se traspasa, se aprende.
A quien amasa, una le pilla y ciento le pasa.
Esquílalas pero no las desuelles
El que vende un caballo es porque patea.
Un deber fácil no es un deber
El caballo que es rotón, y el jinete que le hace daño.
De pequeña centella se levanta el gran fuego.
No se pierde lo que se dilata.
No busques a la vez fortuna y mujer.
Al desdichado, poco le vale ser esforzado.
La astuta raposa borra las pisadas con la cola.
Abogado de ricos, mal de pobres.
No todo el que chifla es arriero.
No tenemos para pan, ¿y lo gastaremos en tafetán?.
Viejo que se casa con mujer moza, o pronto el cuerno, o pronta la losa, si no son ambas cosas.
Fortuna te de Dios, que el saber poco te basta.
El que ofende escribe en arena; el que es ofendido, escribe en marmol.
Necio que sabe latín, doble rocín.
¡Palabra!, dijo la loba a la cabra.
Quien va a la bodega y no bebe, por beber se le cuenta.
Dios castiga, pero no ha palo.
La mujer es como la huella: Siempre parece mejor la de al lado.
Ni bonita que admire, ni fea que espante.
Si ofendes serás ofendido
El que mal anda, mal acaba.
La cáscara lisa, cualquiera la pisa.
Un amigo vale cien parientes
Lo que del corazón rebosa, sálese por la boca.
La hija de la cabra que ha de ser sino cabrita.
Amar y no ser amado es tiempo desperdiciado.
El aprendizaje cuesta caro, y siempre se paga.
Hebra larga, costurera corta.
Quien acepta demasiados regalos vende cara su libertad
Las iras de los amantes suelen parar en maldiciones.
El hombre gana la plata y la mujer la desbarata.
Cartagena monte sin leña, mar sin pescado, mujeres malas y niños mal educados.
La bondad, quien la tiene la da.
Probando es como se guisa.
El camino del Señor es refugio de los justos y ruina de los malhechores.