Alquimista certero, del hierro pensó hacer oro e hizo del oro hierro.
Un hombre puede lo que sabe
La muchacha que es bonita, afeites no necesita.
El dinero requiere tres cosas: saberlo ganar, saberlo gastar y saberlo despreciar.
No haciendo viento, no hay mal tiempo.
Las que han sido costureras, nunca prestan las tijeras.
Ante la duda, abstente.
La caca, callarla, limpiarla o taparla.
Alaba solo a Dios, critícate sólo a ti mismo.
El celoso no puede ser jocoso.
Chico de plaza, chico de mala raza.
El que va a la bodega y no bebe, buena vez se pierde.
El bien, de lejos viene; pero el mal, cerca lo tienes.
No duerma tranquilo quien debe; que no hay plazo que no llegue.
No hay hacienda mejor hecha que la que uno hace por su mano.
Acometer hace vencer.
Buen trago, que el difunto no vuelve.
A la sombra de un hilo, se la pega una mujer a su marido.
Ve a menudo a casa de tu amigo, porque la maleza puede borrar el camino.
Tiene más cuentas que un rosario.
El que siembra odio, cosecha tempestades.
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
Amigo que quiere mi capa es ladrón de solapa.
Quien hace leña en ruin lugar, a cuestas la ha de sacar.
Poco a poco se anda lejos.
Nadie plante haya para que de ella le hagan el pijama.
Quien casa por amores, malos días, buenas noches.
Todo es todo, todo es nada, nada es todo, nada es nada.
Según es el dinero, es el meneo.
Vale más buena cara que un montón de halagos
La leña verde, mal se enciende.
Más vale burro vivo que sabio muerto.
El verdadero secreto de la felicidad consiste en exigirse mucho a uno mismo y poco a los demás
La alegría, Dios la da y el diablo la quita.
A árbol caído, todo son piedras.
Durará o no durará, pero lo que es hacerlo, hecho está.
El día que amasó, mal día pasó; pero peor es no tener qué amasar ni qué cerner.
El que sabe sabe y el que no es jefe
A fullero, fullero y medio.
Contra gustos, no hay disgustos.
Mujer tan ancha es que no usa la escoba y menos la Plancha.
El que regala, no vende; pero sorprende.
Como las monjas de mi lugar: ni papel romper ni cuerda tirar.
Hay que poner las cartas sobre la mesa.
El que mucho abarca, poco acaba.
Más vale ser una mal realizador, que un magnífico ideador.
El perro, mi amigo; la mujer mi enemigo; el hijo, mi señor.
El lobo y la oveja, nunca hacen pareja.
Estudiante y diablo, una misma casa con dos bocados.
No temas a la competencia, teme a tu propia incompetencia.