Más vale mala suerte que muerte: la muerte no tiene remedio; la mala suerte la cambia el tiempo.
Comprar al pobre, vender al rico.
¿Qué tiene mi hijo feo que no lo veo?.
Nadie está más vacío que quien esta lleno de si mismo.
Mal piensa el que piensa que otro no piensa.
Cuida bien lo que haces, no te fíes de rapaces.
Entre un pastor y una garrota, no pasa la bota.
En casa pobre no hay mujer buena.
Llave puesta, puerta abierta.
No te metas en querellas ajenas.
La obra alaba el maestro.
Ningún mortal peca, cuando defeca.
El servil es tu enemigo, tu amigo debatirá contigo.
Tropezando y cayendo, a andar va el niño aprendiendo.
Lo que de noche se hace a la mañana aparece.
Al capón que se hace gallo, azotallo.
El valiente de palabras es muy ligero de pies.
El amor que se lleva el viento, que te sirva de escarmiento.
Enemigos me de Dios, y amigos no.
No se puede sopear con gorda, ni hacer taco con tostada.
Mal se conciertan dos pobres en una puerta.
Las piedras que mucho ruedan no forman limo.
Lo que se dá no se quita porque el diablo te visita.
Poca hiel corrompe mucha miel.
El que a caracol ara, o sabe mucho o no sabe nada.
Quien hace lo que puede no está obligado a más.
Muerte no venga que achaques no tenga.
Demasiada alegría es dolorosa
Lo nuevo guarda lo viejo.
El chofer que no es perito, no maneja sino el pito.
Moza que se asoma a la ventana a cada rato, quiere vender barato.
El casado casa quiere.
En caso de duda, la más tetuda.
Oficial diestro, pronto se hace maestro.
Bueno por un huevo y ruin por dos, aléjemelo Dios.
El que a dos amos atiende, a uno le queda mal.
Idos los ladrones se toman mil precauciones.
Fía poco, del que tiene horror al mosto.
Un tonto tiene que ser vanidoso para ser suficientemente tonto.
Si marzo no ha pasado, no hables mal de lo sembrado.
Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
Al miserable y al pobre, la pena doble.
Decían de Isabel la Católica: "¡Brava hembra, bragas ha que non faldetas!".
Son como uña y mugre.
Perdonar no es olvidar, y en el perdón sin olvido sobran palabras y falta corazón.
Un "quizá" ni ata ni desata.
Ni el libro cerrado da sabiduría, ni el título por sí solo da maestría.
A dádivas, no hay acero que resista.
Caballo cosquilloso no lo compres, aunque sea hermoso.
Bien vengáis, con tal que algo traigáis; y mal, si algo os queréis llevar.