Al no ducho en bragas, las costuras le hacen llagas.
El silencio y la prudencia, mil bienes agencia.
Llave puesta, puerta abierta.
Más vale mala suerte que muerte: la muerte no tiene remedio; la mala suerte la cambia el tiempo.
Mal piensa el que piensa que otro no piensa.
Entre un pastor y una garrota, no pasa la bota.
Tropezando y cayendo, a andar va el niño aprendiendo.
Cuida bien lo que haces, no te fíes de rapaces.
Que la haga el que la deshizo.
En casa pobre no hay mujer buena.
No te metas en querellas ajenas.
Al capón que se hace gallo, azotallo.
La obra alaba el maestro.
El amor que se lleva el viento, que te sirva de escarmiento.
Lo que de noche se hace a la mañana aparece.
El valiente de palabras es muy ligero de pies.
Mal se conciertan dos pobres en una puerta.
Ningún mortal peca, cuando defeca.
El servil es tu enemigo, tu amigo debatirá contigo.
El que a caracol ara, o sabe mucho o no sabe nada.
Muerte no venga que achaques no tenga.
Enemigos me de Dios, y amigos no.
Quien hace lo que puede no está obligado a más.
Demasiada alegría es dolorosa
No se puede sopear con gorda, ni hacer taco con tostada.
Moza que se asoma a la ventana a cada rato, quiere vender barato.
Las piedras que mucho ruedan no forman limo.
El chofer que no es perito, no maneja sino el pito.
Oficial diestro, pronto se hace maestro.
Lo que se dá no se quita porque el diablo te visita.
Poca hiel corrompe mucha miel.
En caso de duda, la más tetuda.
El casado casa quiere.
Lo nuevo guarda lo viejo.
Fía poco, del que tiene horror al mosto.
El que a dos amos atiende, a uno le queda mal.
Si marzo no ha pasado, no hables mal de lo sembrado.
Un tonto tiene que ser vanidoso para ser suficientemente tonto.
Idos los ladrones se toman mil precauciones.
Bueno por un huevo y ruin por dos, aléjemelo Dios.
Son como uña y mugre.
Caballo cosquilloso no lo compres, aunque sea hermoso.
Un "quizá" ni ata ni desata.
Ni el libro cerrado da sabiduría, ni el título por sí solo da maestría.
Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
Decían de Isabel la Católica: "¡Brava hembra, bragas ha que non faldetas!".
La muchacha que es bonita, afeites no necesita.
Bien vengáis, con tal que algo traigáis; y mal, si algo os queréis llevar.
Al miserable y al pobre, la pena doble.
No haciendo viento, no hay mal tiempo.