La desconfianza y el amor no comen en el mismo plato
Trabaja como si siempre hubieses de vivir, y vive como si luego hubieses de morir.
La mujer maluca abajo tiene el azúcar.
El que toma parientes más honrados que sí, señores toma a quien servir.
Quien pretende lo que no merece, vive en trabajo y en él fenece.
El oficio hace maestro.
El amor hace salir alas
Ropa dominguera, del portal pa fuera.
Ofrecer mucho, especie es de negar.
Limosnero y con garrote.
Ha de salir la corneja al soto.
Engañosa es la gracia, y vana la hermosura.
Casa en canto, y viña en pago.
Al amo que honra, el criado bien le sirve.
Sentarse en las cenizas entre dos banquillos
Holgad tenazas; que muerto es el herrero.
A la mejor cocinera, se le ahuma la olla.
Gobierna para que no hagamos cruzar al perverso, porque no obramos como él. Álzate, dale tu mano, déjale en los brazos del Dios, llena su vientre de tu pan a fin de que se sacie y avergüence.
Ni hablar mujer, traes pistola.
Cabeza loca, la pierde su boca.
La hija, donde pudieres; el hijo, donde quisieres.
Pedir las perlas de la virgen.
En Abril, huye de la cocina; más no te quites la anguarina.
Adiós señora alcaldesa, que me llevo el reloj y las pesas.
En Marzo tira el pastor el zarzo.
Quien por todo se apura, su muerte apresura.
El huésped dos alegrías da, cuando viene y cuando se va.
Mi alma a Dios, mi vida al rey, mi corazón a la dama.
Vida bien concertada, vida holgada.
El secreto de tu vecino,te lo dirá un porrón de vino
En cama extraña, no se junta las pestañas.
Que el amor sea como un paño que envuelve tu vida y tu muerte
Amor de mujer y halago de can, no duran si no les dan.
Mujer que al andar culea y al mirar los ojos mece yo no digo que lo sea, pero lo parece.
Amor hecho a la fuerza no vale nada
A la mujer bailar y al burro rebuznar, el diablo no les debió enseñar.
En cada tiempo, su tiento.
La mujer y la gallina, por la pluma se adivina.
Al son que te tañan, a ése baila.
A mal dar, apretar el culo contra el sitial.
Al hombre valiente, espada corta.
De invierno, la levadura; de verano, la mujer aguda.
No ruegues a mujer en cama, ni a caballo en el agua.
Palabra de cortesano, humo vano.
Estorba más que un colchón en la cocina.
Fía mucho, más no a muchos.
Quien envidioso vive, desesperado muere.
A escote, no hay pegote.
No incluyas en la lista de tus amigos al hombre que aplasta sin necesidad un gusano
El hombre acucioso y fuerte. no confía Solo en la suerte.