Entre dos que se quieren con uno que coma basta [y ese que sea yo].
El que va a un entierro y no bebe vino, el suyo le viene de camino.
Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.
Antes muerte que vergüenza.
A burra nueva, cincha amarilla.
Yo la mato y tu la tienes en el plato.
Los hijos de los buenos, capa son de duelo.
Padre millonario y trabajador, hijo vago y malgastador.
El amor: todo lo sufre, todo lo espera.
Conquista el amor solo aquel que huye
Al comer, comamos, y al pagar, a ti suspiramos.
A padre ahorrador, hijo gastador.
Lo quiere como la mula a la carreta.
La bebida despinta al barniz y descubre al hombre.
Moda y fortuna presto se mudan.
Más fea que ver a la madre ahogarse atarugada de sebo.
Dices tu pena a quien no le apena, te quejas a madre ajena.
Baila más que un trompo.
El amor del cobarde hace hombre para alarde.
Hombre de poco conocimiento, hogar sin cimiento.
A maestro de espada, aprendiz de pistola.
San Antón mete las mozas en un rincón y San Sebastián las saca a pasear.
Cuando comía todo, mi mujer lo escondía; y ahora que no puedo comer, todo me lo deja ver.
Abre la boca que te va la sopa.
El que no tiene quehacer desbarata su casa y la vuelve a hacer.
Fía poco y en muy pocos.
Hacerse la boca agua.
Mujeres y vino hacen que los hombres pierdan el tino.
¿Esta es la vida?. Dígole yo muerte y corrida.
En cada pago, su viña, y en cada barrio, su tía.
Gracias fuera de sazón, desgraciadas son.
Hay mujeres que, como la leña de corcha, tienen tres arderes.
Hacer oídos de mercader.
A la gallina apriétale el puño y apretarte va el culo.
Al hombre de rejo, vino recio.
La bonita hace dinero, con solo mostrar el cuero.
Quien a solas se aconseja, a solas se remesa.
El que a la tienda va y viene, dos casas mantiene.
A la mujer bailar, y al asno andar y rebuznar; faltando quien, el diablo se lo ha de enseñar.
Del cuero sale la correa.
Al pagar dinero, pesar y duelo.
Al hombre harto, las cerezas le amargan.
Ten tu mano pronta para echarla al sombrero, y tardía para meterla en el bolsillo.
Amistad entre desiguales, uno es señor y el otro el servidor.
Quien comparte su comida, no pasa solo la vida.
Quien hace casa en la plaza, o ella es muy alta o muy baja.
Para el amor y la muerte no hay casa ni cosa fuerte.
A quien dices tu secreto, haces tu dueño.
El comedido sale jodido.
Repara en la casa ajena, y hallarás chica tu pena.