Mujer y sardiña, ni la mayor ni la más pequeniña.
El melón y la mujer, malos son de conocer.
Ni cenamos ni se muere padre.
A este le dicen Zapata... si no la gana la empata.
Qué satisfacción estar enamorado
Mujer hermosa, mujer que llora, sus males aminora.
Fuiste con el abogado y ya saliste escaldado.
A mucho amor, mucho perdón.
El hombre que se respeta, no besa sino en la jeta.
A amor y fortuna, resistencia ninguna.
Dale con que la abuela fuma.
Nunca hables de la soga, en la casa del ahorcado.
Aquel pregona vino y vende vinagre.
Si en Marzo oyes tronar, prepara la media y el costal, y que no sea para buscar.
Intimidades, solo en las mocedades.
Cuando Mariquita quiere para todo se da maña.
Amistad fuerte, llega más allá de la muerte.
Quien tenga tiempo que no espere
A los ojos del novio su novia siempre es la más bella.
Donde esperáis la suerte, viene la muerte.
El que vive prevenido, nunca sufre decepciones.
Buena gana de comer, rica salsa es.
Amor nunca dice basta.
Una mujer no es lo que vale, es lo que cuesta.
Con quien no tiene más Dios que su plato, poco trato.
Quien te quiere, te aporrea.
Algo tiene la fea, por donde el galán la desea.
La ruana no hace al arriero, ni el vestido al caballero.
Tiene más miedo que vergüenza.
La que no anda precavida, al fin tiene su caída.
El que con su desgracia se conforma, su dicha se forma.
Ser capaz incluso de atar al diablo a una almohada.
En chica casa y en largo camino se conoce al amigo.
Para una mujer enamorada amar demasiado es no amar suficiente
Aun conociéndolo, el cura y la mariposa caen en el fuego
Eso es meterse en camisa de once varas.
A quien da y perdona, nácele una corona.
Querer matar dos moscas de un golpe
No busques a la vez fortuna y mujer.
Yerros de amor, dignos son de perdón.
Escarba la graja, mal para su casa.
Amor de asno, coz y bocado.
El amor es de hermano y no de señor.
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
Tierra, cuanta veas, casa, en la que quepas.
Rodilla de lana a su dueño engaña.
De bromas pesadas, veras lamentadas.
Un caballero no puede pegarle a una mujer ni siquiera con una flor.r
En casa del que jura, no faltará desventura.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.