Abracijos no hacen hijos, pero son preparatijos.
Sabedlo, coles, que espinazo habéis en la olla.
Quien menos procura, alcanza más bien.
Quien calla otorga
Tienes que tener cuidado con lo que pides porque te lo pueden dar.
El éxito sin honor es un fracaso.
Cuídate si quieres que Dios te proteja
A su tiempo maduran las brevas.
Quien no tiene, perder no puede.
Abre el ojo, y te ahorrarás enojos.
Amistad entre desiguales, uno es señor y el otro el servidor.
Cacarear y no poner huevos, cada día lo vemos.
Ovejas y muchacha, al atardecer a casa.
Esta como las agujas pendiendo de un hilo.
El vicio envilece y la virtud ennoblece.
No hay puta ni ladrón que no tenga su devoción.
La muerte tiene las piernas frías.
El trabajo ennoblece.
La casa que no la visita el sol, la visita el doctor.
Casa en esquina, o muerte o ruina.
Alábate cesto, que venderte quiero.
Abájanse los estrados y álzanse los establos.
La gente agradecida es gente bien nacida.
Pecado de mucho bulto, no puede estar siempre oculto.
A mal viento va esta parva.
El que todo lo quiere, todo lo pierde.
A nave rota, todo tiempo es contrario.
La magnificencia prestada, es miseria.
A la luz de la vela no hay mujer fea.
Quien no sabe, no vale nada.
En Diciembre, no hay valiente que no tiemble.
Bella o fea que sea, no la tengas jamás en compañía.
Bailar con la más fea.
La felicidad es una cosa monstruosa y los que la buscan son castigados
Cuando Dios borra, escribir quiere.
Saber uno los bueyes con que ara.
La mujer, generalmente hablando, está, generalmente, hablando.
Canción de la transición.
El que a pueblo extraño va a enamorar, va a que lo engañen o a engañar.
La belleza passa, la sabiduría permanece.
Quien bien siembra, bien coge.
Gana tiene de otra cosa la doncella que retoza.
Dios los cría y el diablo los junta.
Pobreza, víspera de vileza.
Guardado el dinero, no pone huevos.
En tristezas y en amor lloriquear es lo mejor.
La mujer y el sacristán, de la tierra sacan el manjar.
Con el ojo bien abierto, difícil es el desacierto.
La mujer en soledad piensa solo en la maldad.
Enero desaloja las camas