No hay rosa sin espinas.
La nuera barre para que la suegra no ladre.
Nunca prometas con lo que cumplir no cuentas.
Cada cual en su casa y Dios en la de todos.
Poda tarde y siembra temprano, si errares un año acertarás cuatro.
Ni santo sin estampa, ni juego sin trampa.
Mira la peseta y tira el duro.
Las damas al desdén , parecen bien.
Cada uno tiene su cada una, y cuando no, la busca.
Ayer entró en la iglesia, y hoy se quiere alzar con toda ella.
Sobre advertencia no hay engaño.
La mujer y la sardina ha de ser pequeñina.
Cortesías engendran cortesías.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
En la cárcel y en la cama, verás bien quien te ama.
El que consigue algo tiene mucho, pero el que guarda tiene más.
Los tontos consiguen las mejores cartas
No perjudiques los proyectos del Dios ni descubras solo para ti la voluntad del Dios.
La mujer del viejo, relumbra como el espejo.
Hechos son amores y no buenas razones.
El hijo que sale al padre, saca de duda a la madre.
A mal Cristo, mucha sangre.
Esto es pan para tu matate.
Acuérdate, nuera, de que también serás suegra.
Cuando todo está perdido, no hay golpe peligroso.
Dar la soguilla para sacar la vaquilla.
No tengan miedo que yo estoy temblando.
De persona palabrera, nunca te creas.
Saca, pero pon, y siempre habrá en el bolsón.
Dando dando, palomita volando.
Tan solo debes sembrar lo que puedas abonar.
Cuando bebas agua, recuerda la fuente.
Pies fríos, corazón caliente.
Quien teme a las almas, se topa fantasmas.
Lágrimas Las del heredero son risas encubiertas.
La gota de sangre mala, dura hasta la séptima generación
El que come y no da, en el cielo lo verá.
Quien guiña el ojo con malicia provoca pesar; el necio y rezongón va camino al desastre.
Ni para Dios, ni para el diablo.
Nuestra vaca tiene el pesebre en Galicia y las ubres enMadrid.
La tonsura el padre se las deja a los hijos.
Cual el tiempo, tal el tiento.
Por San Mateo, tanto veo como no veo.
De dinero y amistad la mitad de la mitad.
Todo es nada lo de este mundo, si no se endereza al segundo.
Ve tu camino para no tropezar.
A jugar y perder, pagar y callar.
Comenzar es la mitad de cualquier acción.
No puedes impedir que las aves de la tristeza vuelen hacia ti, pero puedes impedir que aniden en tus cabellos.
De amigo reconciliado y de fraile colorado, guárdate con cuidado.