De petaca ajena, la mano se llena.
Uno no vale lo que pide sino lo que le pagan.
No hay mujer que no lo de, sino hombre que no lo sepa pedir.
El amigo ausente, como si fuese presente. Has de estimarlo y tenerlo en memoria.
No te fíes de la muchacha de la taberna ni del cielo estrellado de Diciembre.
Mala mañana, niebla sobre la escarcha.
Pedir es lícito, responder es cortesía.
Haz todo lo que puedas, lo demás déjaselo al destino.
Ocasión perdida, para siempre ida.
Dar al olvido.
Por el interés te quiero Andrés.
Maneja tu negocio; no dejes que él te maneje a ti.
Aún no ensillamos y ya cabalgamos.
El pobrecito no es loco, pero le falta muy poco.
Quien hiera la campana se expone a oír el sonido.
Guarda pan para Mayo y leña para todo el año.
O la bebes o la derramas.
En las cosas del corazón, no manda uno, mandan dos.
Mucho corre la liebre, pero más el galgo que a prende.
La confianza da asco
La bonita hace dinero, con solo mostrar el cuero.
Bueno de asar, duro de pelar.
Aterriza que no hay tocón.
Hermoso cagar de ventana, el culo para la calle.
Cuando vayas a mear se te advierte de antemano, si te quieres conservar gordo, fuerte, robusto y sano, no le metas a una puta lo que llevas en la mano.
Hace más el que quiere que el que puede.
Variante: El caballo y la mujer, donde se puedan ver.
Al amigo no apurarlo ni cansarlo.
Borregos al anochecer, charcos al amanecer.
De oveja negra, borrego blanco.
Puso pies en polvorosa.
A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
Solo deja para los demás lo que no quieras hacer tú mismo.
Lo que vas a gastar en el adivino, mejor gástatelo en vino.
No la hagas y no la temas.
Dar la soguilla para sacar la vaquilla.
Las tres cosas más dificiles de esta vida son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo.
A quien te hizo una hazle dos, aunque no lo mande Dios.
Buena fama, hurto encubre.
Llama el dinero al dinero, y el holgar al caballero.
Empréñate del aire, compañero, y parirás viento.
Madre, ¿qué cosa es casar?. Hija: hilar, parir y llorar.
Virgo viejo, puta segura.
Detrás del mostrador no conozco al amigo, sino al comprador.
La respuesta mansa, la ira quebranta.
El hombre propone y Dios dispone.
Haz bien y no acates a quien.
Antes muerte que vergüenza.
Quien hace un cesto hace ciento, si le dan mimbres y tiempo.
Aquí te cojo y aquí te mato.