La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
La mujer hilando, y el hombre, cavando.
Breve habla el que es prudente.
Mucho apretar, listo aflojar.
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
Bebe el vino a discreción y no a boca de cangilón.
El burro al ratón le llamó orejón.
La mujer que de día calla por la noche manda.
Descansa el corazón, contando su pasión.
Tengo el pie al Herrera, y veremos del pie que cojeamos.
Meterse en la boca del lobo.
Ratones y falsos amigos, huyen cuando oyen ruido.
En buenas manos está el pandero que lo sabrá bien tañer.
Como buscar una aguja en un pajar.
Zumbido de mosquito, música de violín chiquito.
El espejo no sabe mentir; lo que le dijeron ha de decir.
La mujer, generalmente hablando, está, generalmente, hablando.
Hablar sin pensar es tirar sin apuntar.
El que paga y goza, empata y hasta gana.
Para acertar mejor, echarlo a lo peor.
El que canta, sus males espanta.
Cabellos y cantar, no es buen ajuar.
Entra, bebe, paga y vete.
Saber más que Merlín.
Cada vez que el murmurador charla, echa abajo una acera de casas.
Hacer de tripas corazón.
El que habla de más, cansa; y el que habla de menos, aburre.
Bien juega quien mira.
Hay que convivir; pero no conbeber.
Quien va a la bodega y no bebe, por beber se le cuenta.
Bien gobernar y no mucho bailar.
A ninguno le hiede su mierda sino la ajena.
Comprar y luego pagar, provecho y honra ganarás.
Jugar vive pared en medio del hurtar.
Hacerse de la vista gorda.
Consejo es de sabios perdonar injurias y olvidar agravios.
Agrada y te agradarán.
Bien cantas, pero mal entonas.
Haber de todo, como en botica.
Cuando encuentres algo, mira allí de nuevo.
A cada uno lo toca escoger, la cuchara con la que ha de comer.
El gusto de la alabanza a todos alcanza.
Es un buen criado el que no habla sin ser preguntado.
Oye, ve y calla, y con nadie tendrás batalla.
Rectificar es de sabios.
Bendito aquel que, no teniendo nada que decir, se abstiene de demostrarnoslo con sus palabras.
Si el liso viera y la víbora oyera no habría hombre que al campo saliera.
El cuclillo, solo sabe su estribillo.
Dilatar la cura y pedir para la untura.
Dar lo que se tiene, a ninguno le conviene; tomar de lo de otros, a mí y a todos.