Quien a mano ajena espera, mal yanta y peor cena.
El que ama, teme.
El que araña y muerde, poco puede.
A la bestia cargada el sobornal la mata.
Hablar con el corazón en la mano.
No abras los labios si no estás seguro de lo que vas a decir, es más hermoso el silencio.
Guarda y ten, y te vendrán a ver.
Ni reír donde lloran, ni llorar donde ríen.
Castígame mi madre, y yo trómposelas.
Palo porque bogas y palo porque no bogas.
De lejos parecen y de cerca son.
Caerle como pedrada en ojo tuerto.
Si las paredes hablaran.
Fiar es de hombre bobo, pues es pagar lo que come otro.
Llámame tío, pero no cuentes con nada mío.
Cada uno extienda la pata hasta donde llegue la sábana.
El que se prepara para lo malo, lo recibe preparado y amortigua el golpe.
Caza, guerra y amores, por un placer mil dolores.
Los defectos son como los olores: los nota más la persona de al lado que el que los lleva
Da consejos a todos, pero no seas fiador de nadie.
No es gallina buena la que come en casa y pone fuera.
Ilusión es para un calvo tener en su calva algo.
Las penas, o acaban, o se acaban.
Palabras son cosa fría para el que aún de las obras no fía.
No hay que hacerle ruido al chicharrón.
Asno de gran asnedad, quien pregunta a una mujer su edad.
Oficio ajeno, dinero cuesta.
El que roba a un ladrón tiene cien años de perdón.
En gran casa, a muchos el trabajo cansa.
Cría cuervos y te sacarán los ojos.
Boca con boca se desboca.
Que con su pan se lo coman.
Casado, pero no capado.
Callemos, que el sordo escucha.
El que ama el peligro, en él perece.
La confianza mata al hombre.
Trabajo hecho de paso, ayuda en más de un caso.
Zurrón de mendigo, nunca bien henchido.
El secreto de la vida no es hacer lo que quieras, sino querer lo que haces.
A ratón con buen olfato, nunca lo sorprende el gato.
No hay peor error que el no reconocerlo.
San Xoán garda a chave do pan, san Martiño a do viño e san Andrés a do porquiño. San Juan guarda la llave del pan, San Martín la no y San Andrés la del cochino.
La fantasía es la loca de la casa
Este si que te quita los calcetines sin quitarte los zapatos.
Al bueno, porque te honre, y al malo porque no te deshonre.
Más vale pajarito en mano que pichón en el campo.
Nadie sabe lo que tiene, si tiene quien lo mantiene.
A la mula vieja, alivialé la reja.
Nadie envejece a la mesa.
La cama y la puerta dicen si la mujer es puerca.