Hablar a tontas y a locas.
Llegar y besar el santo.
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
El que tuvo, retuvo, y guardó para la vejez.
La señora ostentación, echa la casa por el balcón.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
Tarde en casar y malcasar, son a la par.
Leer entre renglones.
Mejor es no prometer que prometer y no hacer.
Fue por lana el avispado, pero volvió trasquilado.
Adivina quien te ha dado; tu enemigo se ha acercado.
Esta permitido ser más hábil que los demás; pero es peligroso parecerlo.
A bien obrar, bien pagar.
Los hipócritas suelen engañarse más a si mismos que a los demás.
Entender lo bello significa poseerlo
Llevar más palos que el burro de un yesero.
Esposa prudente es don de Dios.
De quien te habla y no te mira mientras haces alguna cosa espérate la traición.
O dentro o fuera es mejor que ni dentro ni fuera.
A cavador perucho, si le dieres algo, que no sea mucho.
No tocar pito.
Cambiarás de mesón, pero no de ladrón.
Lo mejor de los dados es no jugarlos.
Cuando alguien tiene un vicio, o se caga en la puerta o se caga en el quicio.
El amor del cobarde hace hombre para alarde.
Vivir prevenidos, es de buen sentido.
Ni lleves cohecho, ni sueltes derecho.
Quedarse como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando.
Llevar las cosas por rigor, no es lo mejor.
Recordar es desandar, y lo que antes se vivió, volverlo a contemplar.
No es vergonzoso preguntar, es vergonzoso no preguntar.
La oportunidad se escapa por los pelos.
Dinero ahorrado, dos veces ganado.
Por puerta abierta ladrones entran.
Fraile junto a doncella, ojo con él y ojos con ella.
Saber demasiado es envejecer prematuramente.
Estar en tres y dos.
Saber refranes, poco cuesta y mucho vale.
No hay mejor ahorrar que poco gastar.
Dos andares tiene el dinero: viene despacio y se va ligero.
Abrazar y besar solo es barbechar, pero cerca le anda el sembrar.
Callar y callemos, que los dos porque callar tenemos.
Para roer, la cabra, y para el colchón, la lana.
Hacer del san benito gala.
Hacer la plancha.
Empezar mal y terminar bien, pocos ojos lo ven.
Al bobo, múdale el juego.
El mal del cornudo, él no lo sabe y sábelo todo el mundo.
Saber es poder.
A ropa de terciopelo, dos dueñas y su escudero.